Bodegas Hacienda Albae


Publicado el 02 de Septiembre de 2019


Bodegas Hacienda Albae

Bodegas Hacienda Albae. Una bodega centrada en los vinos monovarietales para reflejar la personalidad y singularidad de cada una de sus siete variedades.

 

BODEGAS HACIENDA ALBAE

ARGAMASILLA DE ALBA (CIUDAD REAL)

 

Bodega Hacienda Albae se ubica en Argamasilla de Alba (Ciudad Real), considerada como el lugar de La Mancha del cual Cervantes no quiso acordarse y no precisamente por la belleza que desprende su entorno con los molinos que se divisan en la lejanía.

En la llanura por donde pasó don Quijote de la Mancha se encuentra Hacienda Albae en una finca agrícola de más de 500 hectáreas de las que 200 de ellas son viñedos de distintas variedades.

 

 

 

 

Con Adrián de Pablo, enólogo de la bodega, recorremos gran parte de sus viñedos conociendo su historia.

Una historia que comenzó en el año 1985 cuando Juan Antonio Carpintero, ingeniero de montes y caminos y propietario de la bodega, decidió comprar terreno en este lugar que visitaba asiduamente debido a sus constantes desplazamientos laborales y del que se enamoró por el paisaje de grandes extensiones de viñedo que se encontraba en sus alrededores.

 

 

 

Un proyecto que fue tomando forma lentamente durante más de 25 años. Su idea era plantar variedades diferentes y singulares para elaborar vinos de alta calidad que plasmasen la personalidad y características de cada una de ellas en tierras manchegas.

El resultado, una elaboración únicamente monovarietal que expresa en cada uno de sus vinos la pura esencia de la variedad que lo compone.

 

 

Iniciamos nuestro paseo contemplando las grandes extensiones de viñedo en las que observamos las peculiaridades de cada variedad. De cada una de ellas siguen ampliando y plantado actualmente diferentes clones para estudiar las características que pueden aportar cada uno de los clones en sus vinos.

 

 

La plantación, que comenzó en 1985, se inició con una exhaustiva investigación de la diversidad de sus suelos, el comportamiento más óptimo de cada variedad y su adaptación al microclima de la zona.

Primeramente plantaron la variedad mayoritaria y reina de La Mancha: la Tempranillo. Más tarde, para sus variedades Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay y Viognier traerían plantones de origen francés de Burdeos y Borgoña, una Syrah originaria del Rodano y su particular Malbec de Argentina.

 

 

 

Un cultivo que fue ampliándose durante años culminando en el año 2001 cuando comenzaron a elaborar sus propios vinos. Una espera de muchos años en los que vendían la uva y esperaban la edad propicia de la cepa para recoger el mejor fruto y con él elaborar vinos de alta calidad. Desde el 2001 hasta el 2005, fecha en la que construyeron la bodega actual, llevaron a cabo análisis de los distintos clones plantados para seleccionar los que mejor expresasen su esencia más auténtica.

 

 

 

Nuestro recorrido entre viñedos de Tempranillo, que se encuentran en un terreno muy arenoso en el que se nos hunden los pies, se desarrolla visualizando a lo lejos campos de ajos, cebollas, tierras de labranza y distintos cereales.

Llegamos a su plantación de Merlot y frente a él la Syrah. Seguimos por un camino rodeado de almendros entre cepas de Cabernet Sauvignon finalizando con una de las joyas de la bodega: el viñedo de Malbec.

 

 

 

La Malbec es una variedad muy delicada originaria de Burdeos y se ha hecho conocida mundialmente en Argentina. En España apenas existen unas 200 hectáreas y 15 de ellas se encuentran en esta finca divididas por clones y parcelas.

La humedad de los suelos sorprende en un lugar tan llano y cálido como el que nos encontramos y es debido a que bajo la finca se localiza uno de los mayores acuíferos de Europa que, junto con las diferencias de temperatura entre el día y la noche, aportan a las cepas un microclima especial.

Regresamos a la bodega no sin antes recorrer los viñedos de Viognier y Chardonnay, sus variedades blancas más cercanas a la bodega en unos suelos con mucho pedernal.

 

 

 

Una cuidada arquitectura castellana adornada por rosales y plantas con flores de vivos colores envuelve la zona de elaboración. Junto a ella su lujoso hotel de 15 habitaciones ofrece descanso y recreo entre extensos viñedos.

El Jardín de Variedades contiguo te invita a dar un paseo entre sus cepas donde la zona arbolada que lo rodea y las zonas de reposo te abstraen del mundo exterior y te envuelven en la naturaleza.

 

 

 

En la zona de elaboración, pequeños depósitos troncocónicos se encargan de vinificar por separado los mostos extraídos de cada uno de los clones. Una elaboración siempre realizada por gravedad y donde Adrián, interpretando cada añada, le aportará el tiempo necesario de barrica y la tonelería que requiera.

 

 

Desde estos depósitos tuve la oportunidad de catar algunos de sus vinos que se caracterizan por tener un tanino muy pulido como su Syrah 2018, su Tempranillo suave y fácil de beber, su Cabernet Sauvignon con 6 meses en barrica que están a punto de embotellar...

Unos vinos que más tarde tuve también el placer de catar directamente desde las barricas en la Sala de Envejecimiento, situada en la planta inferior de la bodega, para apreciar la evolución de cada uno de ellos.  

 

 

 

Nos trasladamos a la Sala de Catas para degustar sus monovarietales entre enormes cristaleras con vistas a la zona de elaboración, no sin antes visitar su Sacristía donde guardan las distintas elaboraciones de todas sus añadas.

 

 

 

Nota de Cata:

Albae Viognier: La variedad le aporta un potente aroma a fruta de hueso como el melocotón o albaricoque y notas muy cítricas.

Albae Chardonnay: Un vino criado con sus lías que le aporta notas de fruta blanca maduras y algo golosas pero muy fresco en boca.

Albae Malbec: Uno de mis preferidos por su peculiaridad con apenas tres semanas embotellado. Envejecido en barricas viejas y con el tiempo de reposo en botella que aún le queda, ya se aprecian notas muy marcadas de fruta negra con toques de regaliz y ligeros tostados. Un Malbec manchego muy singular.

Albae Cabernet Sauvignon: Un vino donde se aprecia la fruta negra con toques minerales y pinceladas a chocolate.

Albae Grand Tempranillo: Una selección especial de los mejores racimos en parcelas escogidas y un envejecimiento de 15 meses en barrica crea un vino muy intenso con toques golosos y suaves tostados.

Albae Grand Cabernet Sauvignon: Con parcelas seleccionadas de esta variedad se crea un Cabernet aterciopelado de fruta madura y final de frutos secos.

 

 

 

Agradecer a Adrián la estupenda jornada vivida y felicitarles por el proyecto de diferenciación y singularidad que llevan a cabo impulsando y reflejando la esencia de cada variedad y sus características en La Mancha.

Os animo a visitar esta bodega y perderse entre las más de 200 hectáreas de viñedo que la rodean, descansar entre cepas en su estupendo hotel y disfrutar de la alta cocina manchega en su restaurante.

 

 





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