Bodegas Toro Albalá. Catamos historia y tradición a través de sus joyas enológicas


Publicado el 28 de Febrero de 2022


Bodegas Toro Albalá. Catamos historia y tradición a través de sus joyas enológicas

Viajamos en el tiempo a través de vinos históricos de añada o "vinos olvidados". ¡Catando historia!

 

BODEGAS TORO ALBALÁ

AGUILAR DE LA FRONTERA (CÓRDOBA)

 

Esta vez nos trasladamos a tierras cordobesas para conocer Toro Albalá, una de las bodegas familiares de Montilla-Moriles que rezuma historia en cada uno de los históricos edificios que la componen.

Aquí parece que el tiempo se ha detenido y el silencio, los aromas y el ambiente nos introducen en un mágico mundo de sensaciones donde sus vinos van adquiriendo matices y complejidad con el paso del tiempo y el saber hacer de esta familia bodeguera que lleva generaciones mimando y cuidando estas joyas enológicas.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

La historia de Bodega Toro Albalá se remonta al año 1844 cuando Antonio Sánchez Prieto fundó una bodega en el viejo molino conocido como La Noria en Aguilar de la Frontera (Córdoba). El relevo generacional hizo que en 1922 Jose María Toro Albalá, un pequeño agricultor que guardó los viejos vinos familiares, trasladara la bodega a la antigua central eléctrica de esta localidad cuyos túneles subterráneos eran el lugar idóneo para el envejecimiento de sus vinos.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

En los años sesenta su sobrino Antonio Sánchez, de carácter emprendedor y con estudios de química y enología en universidades europeas, recogería el testigo generacional y daría un importante impulso a la bodega apostando por la recuperación de esos vinos históricos de añada o “vinos olvidados” que había guardado durante años Jose María Toro Albalá con tanto celo expresando con ellos la esencia y el carácter único de cada vendimia.

Antonio Sánchez, llamado el “alquimista del vino”, dio un giro radical e innovador en la recuperación de estos viejos vinos escogiendo las mejores cosechas y convirtiéndolos, hoy en día, en auténticos tesoros enológicos que reflejan historia, artesanía y la tradición de Montilla Moriles.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Nuestro viaje en el tiempo a través de la Bodega Toro Albalá se inicia en el Lagar de Nuestra Señora del Carmen en la antigua central eléctrica en compañía de Francisco Muñoz y Antonio Muñoz, yerno y nieto respectivamente de Antonio Sánchez, dos de las tres generaciones al frente de esta. En este lugar, una elegante Sala de Catas en la que se entremezcla historia, cultura y vino nos anticipa lo que vamos a descubrir en nuestra visita.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Entre los libros que reposan en sus paredes y componen una de las más grandes bibliotecas sobre vino, alcohol y enología de España, presidida por una escultura del Dios Bacchus del siglo II d.C., observamos en las alturas la singular bodega aérea donde permanece su viejísimo vino Palo Cortado en antiguas botas. Un curioso lugar de envejecimiento que aún conserva los raíles de la estación de tren que pasaba por estas propiedades hace muchos años.

 

 

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De este viejísimo Palo Cortado que sigue su larga crianza entre libros de leyenda nos trasladamos al lugar donde reposan los vinos Poley en Rama, su gama de vinos embotellados directamente desde sus botas sin realizar ningún tipo de clarificación ni estabilización y envejecidos por el sistema de criaderas y solera.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

A nuestra cata se nos une Cristina Osuna, enóloga de la bodega. Entre antiguas botas, muchas de ellas centenarias, y aromas al característico “velo de flor” de la crianza biológica, lacas y maderas nobles catamos botas de finos, olorosos y amontillados que darán paso a sus vinos Poley en Rama.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Ejemplo de ello son:

Poley Fino Pasado en Rama 15 años Un fino obtenido después de 15 años de crianza biológica que, en los últimos años, su velo de flor se ha debilitado y ha comenzado su oxidación. Complejo y elegante destacando sus notas de levaduras, suaves tostados y pinceladas salinas.

Poley Oloroso en Rama 15 años. Su crianza oxidativa durante 15 años le aporta intensos aromas a maderas nobles, ahumados y frutos secos.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Seguidamente nos retrotraemos en el tiempo apreciando la personalidad, el carácter y la concentración que han adquirido cada uno de sus vinos de crianza estática con el paso del tiempo. Catamos su exclusivo Amontillado Marqués de Poley Selección 1951 desde las botas, disfrutamos del Amontillado de la añada 1952, nos regocijamos con los matices del Palo Cortado de 1964 que continua su oxidación y todavía tiene mucho que contar y expresar …. “estamos catando historia”.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Nuestra visita al Lagar Nuestra Señora del Carmen finaliza recorriendo el Museo Toro Albalá de carácter arqueológico en compañía de Antonio Sánchez, propietario y gran aficionado al coleccionismo y a la arqueología. Este museo es toda una caja de sorpresas entre las que destaca el esqueleto de un esclavo con grilletes del siglo II d.C. aparecido en las viñas familiares .

 

 

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También pudimos observar la artesanía y el mimo con la que etiquetan a mano su exclusivo Don PX Convento Selección 1931 cuya añada 1946 obtuvo 100 puntos Parker siendo catalogado como “uno de los mejores vinos de la Historia” por la prestigiosa revista “Wine Advocate” que dirige Robert Parker. Unas etiquetas de madera, su numeración de botella cincelada a mano y firmada por el autor y un lacrado natural convierten estos vinos en verdaderas obras de arte tanto en su interior como en el exterior.

 

 

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Seguidamente nos desplazamos a la localidad de Moriles para visitar el lugar donde permanecen sus llamados “vinos olvidados” o vinos dulces de PX de añada, las mayores joyas que posee la bodega.

 

 

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Previamente realizamos una corta parada para pisar y recorrer el terreno donde nacen algunos de sus viñedos. Un camino de cipreses nos guía hasta el Lagar de Santa Magdalena, coqueto lagar entre olivos y cepas de la uva Pedro Ximénez en una blanquísima tierra de albariza llamada “antehojuela” en Montilla y “tosca hojaldrada” en Moriles por su parecido a una tarta blanca con finas capas de hojaldre que dan ganas de hincarla el diente.

Un magnífico terreno que retiene la humedad tan beneficiosa para las cepas ya que Montilla-Moriles es una de las zonas vinícolas del mundo con más horas de exposición solar.

 

 

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La bodega de Moriles atesora celosamente sus emblemáticos vinos dulces de PX y sus vinagres tradicionales de añada que envejecen con una larga crianza en más de mil botas de roble. Aquí también se cría su vino Fino Eléctrico, llamado así en homenaje a la antigua central eléctrica de sus inicios, con cinco años de crianza sin rociar que muestra el marcado carácter salino de Moriles.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Una de las sorpresas que me maravilló en la bodega de Moriles es apreciar los curiosos y magníficos matices que puede llegar a adquirir un buen vinagre con el paso de los años. Cata que tuve el placer de realizar directamente de las botas en compañía de Pepe Molina, catador y elaborador de vinagres, en la que aprecié y percibí los incontables matices que adquieren al provenir de un gran vino Fino, Oloroso o un PX.

 

 

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Nuestra cata se inicia apreciando los matices de las distintas añadas. Comenzamos por la añada 2021, seguimos catando un vinagre de 2019 creado a partir de un vino de tinaja con ligero velo de flor. En la añada 2018 comienzan a apreciarse las lacas, el vinagre de 1998 es una joya que dan ganas de beber, la añada 1980 es una auténtica maravilla para paladear y salivar durante largo rato … y así podríamos seguir con cada uno de estos maravillosos vinagres que también tienen una larga historia que contar.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Con sus vinagres balsámicos se amplia aún más la paleta de matices por su elaboración con PX de 25 y 50 años de envejecimiento que son auténticas delicias para el paladar y te dejan un gran recuerdo durante horas.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Como colofón a este magnífico recorrido de Bodegas Toro Albalá por la historia del vino del Montilla Moriles, pudimos catar los vinos dulces de PX que expresan la complejidad que han adquirido estos “vinos olvidados” a través de los largos años de envejecimiento. Auténticas piezas de coleccionista que nos expresan la personalidad de cada añada y los matices que les ha otorgado su larga crianza.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

De la mano de Cristina Osuna y a través de esa venencia que nos traslada el “olimpo de los mejores vinos de la bodega” a nuestras copas pudimos catar distintas añadas que fueron creadas con los mejores racimos de Pedro Ximénez “asoleados” en las paseras. Hoy en día percibimos sus matices en estos vinos finitos porque sus crianzas estáticas no permiten el seguir aumentando esta añada. Por ello, da pena pensar que estos vinos irrepetibles desaparecerán con el paso del tiempo.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Catamos la añada más antigua de la bodega, la 1937, que resultó ser muy golosa. La añada 1966 me resultó curiosa por seguir conservando toques cítricos después de tantos años.

Os animo desde aquí a visitar esta bodega que entrelaza historia, tradición, pasión y grandes vinos. Y si queréis también innovación en la tierra de vinos de Montilla-Moriles no dejéis de probar su línea Miut, de vinos jóvenes y frescos de cortas crianzas con la uva Pedro Ximénez.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Vinos de limitadísima producción nacidos en dos pequeñas y seleccionadas parcelas situadas en la Sierra de Montilla y en Moriles Altos y criados sobre lías.

Miut Santa Magdalena con fermentación en barrica de roble y criado con sus lías durante diez meses nos muestra las características de la Pedro Ximénez de Moriles Alto.

Miut El Jabonero con una fermentación en barrica y ánfora de barro y crianza sobre lías durante diez meses nos plasma los matices que adquiere la Pedro Ximénez en la Sierra de Montilla con cepas de más de 70 años.

Miut L'Assemblage fusiona el frescor de la parcela de la Sierra de Montilla y la mineralidad de la albariza antehojuela de Moriles con siete meses de crianza sobre sus lías.

 

 

Foto mundo del vino

 

 

Si os gusta respirar y saborear historia, cultura, tradición y grandes vinos, desde aquí os animo a conocer Bodegas Toro Albalá. Una bodega centenaria donde es un lujo el descubrir la sabiduría y el amplio abanico de matices que ha adquirido cada uno de sus vinos con el paso del tiempo.

Muchas gracias a Antonio Sánchez, Francisco Muñoz y Antonio Muñoz, las tres generaciones que dirigen actualmente la bodega, por mostrarme con tanto cariño y pasión sus preciados tesoros enológicos. Una maravillosa experiencia que siempre me quedará grabada en el recuerdo.

Mi agradecimiento también Cristina Osuna y Pepe Molina por hacerme partícipe de esas joyas que cuidan y miman con tanto cariño.

¡¡¡Catando historia!!!!

 

 

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