Publicado el 13 de Diciembre de 2021
BODEGA VICENTE GANDIA
HOYA DE CADENAS (VALENCIA)
La historia de la mayor bodega de la Comunidad Valenciana comienza en el Puerto de Valencia en el año 1884 cuando Vicente Gandia, un agullentino de origen humilde y carácter emprendedor decide emigrar desde su pequeña localidad valenciana a la gran ciudad y así buscar oportunidades para emprender una carrera empresarial.
Su talante inconformista le llevó a desempeñar distintas tareas en el puerto hasta convertirse en un reputado negociador entre los cosecheros de vino de Valencia. Una trayectoria profesional exitosa por la que, en pocos años, consiguió abrir su propia tienda de vinos, construir una bodega y comenzar a exportar los vinos a granel que elaboraba.
Más de un siglo después, esa herencia de innovación y constancia ha sido recogida por las nuevas generaciones siendo en el año 1971 pionera en el embotellado del vino valenciano al crear una planta embotelladora en la localidad de Chiva para elaborar Castillo de Liria, un vino que después de más de 50 años sigue representando una de sus marcas más emblemáticas.
La tradición vinícola familiar culminó en el año 1990 cuando adquirieron Finca Hoya de Cadenas, trescientas cincuenta hectáreas situadas en el magnífico entorno de las Cuevas de Utiel. Esta histórica finca tiene un curioso relato con orígenes reales que se remonta al siglo XVII cuando Felipe IV estuvo allí alojado y en agradecimiento otorgó el “Derecho de Asilo” por el que permitía a sus dueños acoger a fugitivos a cambio de trabajar en la propiedad. Para que constase este privilegio de la finca, colocaron unas pesadas cadenas frente a la fachada y por ello la finca se comenzó a llamar Hoya de Cadenas o Valle de Cadenas.
Nos desplazamos junto con Paula Aguado y Carlos García, responsables del departamento de Marketing y Comunicación de la bodega, a Finca Hoya de Cadenas para descubrir el entorno y el paisaje donde nacen sus vinos. Un camino de cipreses, que recuerda al característico paisaje de la región italiana de la Toscana, nos guía hasta los edificios de elaboración y crianza.
En la entrada nos espera un coqueto Tren del Vino que nos conducirá, entre las cepas de las diferentes variedades que allí han plantado, a la histórica y elegante Casa Solariega del siglo XVII donde además de visitar este reducto de historia cataremos sus vinos.
Antes de iniciar nuestro viaje en tren por este paraíso enológico entre naturaleza visitamos la cava más grande de la Comunidad Valenciana. Para ello nos sumergimos en esta enorme cava donde su profundidad aporta una temperatura y humedad constante durante todo el año de una forma natural.
Es impactante recorrer este espacio donde envejecen sus vinos en más de diez mil barricas de roble francés y americano por las diferentes galerías con altas columnas y entre elevadas torres de barricas.
Aquí también podemos contemplar las Tinajas de Barro donde termina de perfilarse su vino Ceramic, con envejecimiento en barricas de roble francés que le aporta finura y elegancia y una corta crianza en estas tinajas de barro para adquirir frescura y expresividad. Ceramic representa una oda a los orígenes valencianos a través de la uva Monastrell y un homenaje a la elaboración tradicional que se realizaba en barro por griegos y romanos hace miles de años.
Volvemos al exterior y a través del Tren del Vino iniciamos un recorrido por este coqueto lugar con más de 300 hectáreas dedicadas al cultivo de variedades que muestran todo un abanico de tonalidades verdes, ocres, tostados y rojizos por la época otoñal en la que nos encontramos.
Con Juan Vicente Montero, responsable de viticultura, conocemos las numerosas variedades plantadas en las laderas de la Sierra de Bicuerca y frente a la Sierra del Remedio. Ambas fronteras montañosas actúan sobre el valle como protección y contención de las tormentas veraniegas y de los granizos y, a la vez, provoca el microclima idóneo para la maduración de los racimos por la gran diferencia de temperatura entre el día y la noche.
Paseamos entre plantaciones de uvas locales como la Bobal y la Monastrell, uvas nacionales como la Tempranillo y diferentes variedades foráneas como pueden ser la Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Merlot, Syrah … finalizando en un largo camino de olivos que nos llevará a la Casa Solariega del siglo XVII de la que antes hemos conocido su historia.
Esta Casa Solariega de arquitectura valenciana con paredes encaladas y rodeada de distintos árboles centenarios es el perfecto lugar para saborear este paisaje a través de los vinos de Vicente Gandia.
Cruzando el pórtico principal observamos el escudo de Hoya de Cadenas en la fachada y que actualmente representa el logotipo de la bodega. Al cruzar sus muros nos transportamos a tiempos lejanos a través de sus muebles y enseres que todavía se conservan. Las distintas dependencias se encuentran a los lados de la casa y el amplio pasillo central era en sus inicios el lugar de paso de los carros de caballos hasta el patio que, en la actualidad, conserva el antiguo pozo adornado con flores de colores.
Otro lugar especial para visitar en esta edificación es el Museo Arte en Barrica instalado en el antiguo lagar de la finca. Entre los muros donde se elaboraba el vino antiguamente podemos conocer la interesante colección de obras de arte creadas en barricas de vino por destacados artistas valencianos de todos los ámbitos culturales como Mariscal, Carmen Calvo y Cari Roig entre otros.
Y para concluir esta jornada que mezcla naturaleza, historia y cultura nos encaminamos a la Sala de Catas situada en la zona alta de este museo para catar el paisaje que hemos recorrido a través de sus vinos de la mano de Pepe Hidalgo, enólogo y con una larga trayectoria generacional en el mundo del vino.
Pepe nos transmite la seña de identidad que quiere mostrar en sus vinos reflejando la máxima expresión de sus variedades y el marcado carácter mediterráneo donde nacen con una inquietud y constante búsqueda de la diferenciación y singularidad a través de novedosas elaboraciones.
Su amplio abanico de elaboraciones abarcan desde vinos con mínima graduación alcohólica, líneas de vinos jóvenes y frescos, elaboraciones más complejas y gastronómicas, hasta culminar su elaboración con vinos de alta gama creados con cepas escogidas y seleccionadas de la Finca Hoya de Cadenas.
Comenzamos nuestra cata con su línea de vinos Miracle, creada para conmemorar el 120 aniversario de la bodega y que homenajea a la viticultura valenciana con sus variedades más mediterráneas. Vinos jóvenes y frescos que ensalzan esos “milagros” del día a día que nos hacen celebrar los pequeños y buenos momentos de la vida.
A través de esta línea realizamos un recorrido mediterráneo que engloba en su Miracle Blanco Nº3 las cuatro variedades blancas más representativas: Moscatel, Merseguera, Macabeo y Malvasia.
La uva reina valenciana, la Bobal, protagoniza tanto su monovarietal Miracle Nº5 Rosado como el Tinto Miracle Nº1, este último con pequeños toques de Cabernet Sauvignon.
El homenaje a esta región y su personalidad también lo detectamos en su línea de Bobal Negro y Bobal Blanco. Vinos que transmiten el paisaje valenciano también a través del diseño de sus botellas que recuerdan los pequeños y prietos racimos de esta uva.
Para el Bobal Blanco (un Blanc de Noirs) se han escogido y seleccionado exhaustivamente racimos de las distintas parcelas de la finca consiguiendo que el intenso color de sus pieles no llegue al vino.
El respeto a sus raíces y tradiciones lo descubrimos en su vino Ceramic, creado con la uva Monastrell. Una oda a los orígenes con las viñas más viejas de la zona, algunas centenarias y otras de pie franco, con envejecimiento en barrica nueva y crianza en tinaja de barro.
Por último catamos en primicia la elaboración que pronto saldrá al mercado Closs de Gallur. Una limitada elaboración de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Syrah con un año de envejecimiento en barricas cuyas duelas se cuecen antes de realizar diferentes tostados. Vino fino, elegante y muy aromático.... todo un lujo para disfrutar y saborear!!!
Podríamos seguir hablando de su amplia línea de elaboración y crianza de vinos pero creo que es mejor que visitéis este excepcional escenario natural e histórico de Hoya de Cadenas. Os animo a conocer este entorno entre viñedos donde descubriréis las peculiaridades de cada variedad y a la vez os beberéis este paisaje que reflejan sus vinos entre cepas, olivos y siglos de historia.
Mi agradecimiento a Paula, Carlos, Juanvi y Pepe por la magnífica jornada que me han brindado y el haberme transmitido esa pasión por estos parajes valencianos que crean los vinos de Vicente Gandia. Volveré!!!
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