Bodegas Bentomiz


Publicado el 16 de Septiembre de 2019


Bodegas Bentomiz

Una bodega fundada por Clara y André, dos "holandaluces" como ellos mismos se denominan, que han fusionado la cultura holandesa con la andaluza creando unos vinos particulares y singulares en el corazón de la Sierra de Málaga.

 

BODEGAS BENTOMIZ

AXARQUÍA (MÁLAGA)

 

Descubrimos Bodegas Bentomiz en el corazón de la Axarquía malagueña, uno de los últimos territorios que permaneció bajo la dominación árabe. Unas raíces y arquitectura mudéjares que siguen conservando los numerosos pueblos blancos encalados que salpican esta Sierra de Málaga y contrastan con el verde de sus montañas.

 

Foto mundo del vino

 

Frente al pueblo de Corumbela y al monte de Bentomiz, el pico que da nombre a la bodega y donde todavía se conservan los restos de la fortaleza mora desde la que gobernaban todos los pueblos cercanos, se ubica la finca de la que Clara Verheij y André Both, dos “holandaluces” como ellos mismos se denominan, se enamoraron al llegar a España en 1995 desde Holanda por su clima y su entorno.

Una finca abandonada con una casa prácticamente en ruinas y viejos viñedos de Moscatel de Alejandría y Romé constituyeron el inicio de su proyecto. La uva Romé es una de las variedades autóctonas tintas casi extinguidas de la Axarquía y utilizada antiguamente para dar color a los vinos blancos, normalmente dulces, de la zona.

 

Foto mundo del vino

 

Un proyecto que fue tomando forma durante años iniciado con la construcción de un pequeño lagar para elaborar vino de consumo propio mientras Clara impartía clases de español a los extranjeros que allí residen y André, constructor de profesión, edificaba villas en la zona.

Una pasión que se fue afianzando hasta que en 2003 se profesionalizaron y llevaron a cabo su sueño, crear su bodega y elaborar un vino diferente y singular. Un vino dulce pero a la vez fresco, con poca graduación y fácil de beber, en una región donde se consumía mayoritariamente vino dulce a granel.

 

Foto mundo del vino

 

Con la tecnología necesaria y el asesoramiento inicial del reputado enólogo malagueño Paco Medina, su primer vino salió al mercado en 2004. Un vino de terroir con la alta calidad de uvas que aporta su viñedo con más de 80 años, la mineralidad de sus suelos de pizarra y la salinidad que le añaden las brisas marinas mediterráneas por su cercanía al mar.

Un Naturalmente Dulce de Moscatel de Alejandría de edición muy limitada que comenzó a ser conocido y solicitado en restaurantes de Estrella Michelín por el que obtuvo un enorme éxito y repercusión.

 

Foto mundo del vino

 

Con Clara iniciamos el recorrido con el mar Mediterráneo al fondo en un paisaje salpicado de pueblos blancos encalados que contrastan con el verde de sus montañas y rodeados de nísperos, higueras, olivos y plantas silvestres. Un paseo entre los viejos viñedos casi centenarios que rodean la bodega de Moscatel de Alejandría y Romé, su variedad autóctona estrella casi extinguida que están recuperando. Caminamos entre cepas por un terreno muy escarpado que, si el andar es complicado, el cuidado y vendimia de las cepas en vaso supone una viticultura casi heroica.

También elaboran con las variedades tintas Tempranillo, Merlot y Cabernet Franc de viñedos colindantes y controlados por ellos.

 

Foto mundo del vino

 

Entre plantas de alcaparras silvestres, higueras, distintos árboles frutales y palmeras recorremos la finca hasta llegar a la bodega en una zona donde el cuidado ecológico y la baja humedad preserva a las plantas de enfermedades.

 

Foto mundo del vino

 

La bodega, diseñada por André y el arquitecto holandés Henk van der Woude, se comenzó a construir en el 2005 y no se llegó a finalizar hasta el 2015 debido a la crisis que afectó a España.

Un edificio de estilo Bauhaus, una corriente arquitectónica alemana inspirada en la conexión continuada del exterior con el interior. A través de los grandes ventanales que se comportan como pantallas naturales nos introducimos en el paisaje natural que nos rodea.

Su arquitectura de líneas rectas, decoración minimalista y la fachada de pizarra se mimetizan con el paisaje mezclándose con los suelos pizarrosos de la zona.  

 

Foto mundo del vino

 

En la parte alta de la bodega se situa la Zona Social donde cataremos sus vinos con vistas a este pequeño paraíso malagueño de altas colinas con el mar Mediterráneo al fondo. En su restaurante 'Juan Quintanilla', en homenaje al reputado chef malagueño que le enseñó a André los secretos de la alta cocina, podemos degustar la gastronomía creada y elaborada por André para acompañar a sus vinos.

 

Foto mundo del vino

 

La zona de elaboración se sitúa en la parte baja del edificio. Allí se entremezcla la tecnología más moderna con la tradición que aportan los “paseros sobre rejas flotantes” de diseño propio que permiten asolear y ventilar los racimos uniformemente por encima y por debajo de ellos. Con estos racimos asoleados crearán sus vinos Naturalmente Dulces. Unos vinos dulces sin fortificar que al detener su fermentación con un choque de frío adquieren más frescura y menos alcohol.

 

Foto mundo del vino

 

Finalizada la visita, nos dirigimos a catar su línea de vinos Ariyanas, como culto al nombre de una aldea morisca que se encontraba en la finca antes de la Reconquista y cuyo significado árabe es “aromático”. Un guiño a las raíces árabes que durante siglos habitaron estas tierras tanto en el nombre como en sus etiquetas donde muestras diferentes azulejos de arquitectura morisca.

 

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Catamos sus vinos elaborados en vendimia temprana para mantener su acidez sin aumentar el azúcar en un clima tan cálido. Vinos frescos y bajos de alcohol que invitan a seguir bebiendo sin empalagar ni saturar y caracterizados por las notas salinas que aportan las brisas marinas del Mediterráneo y los toques minerales del suelo de pizarra.

 

Foto mundo del vino

 

Nota de cata.

Tuvimos la ocasión de catar su línea de vinos espumosos Lobban Bentomiz con tres años de crianza en botella por el Método Champanoise o Tradicional. Unos vinos, elaborados en el Penedés con su propio licor de expedición, muy equilibrados de aromas frescos, ligeros y elegantes.

Pixel. Su nuevo vino informal de Pedro Ximénez con toque de Moscatel de Alejandría. Un vino de grifo para chateo que se encuentra en la barra de bares para tapear. Un vino ligero y fácil de beber para disfrutarlo de forma informal.

Ariyanas Blanco Seco 2017. Uno de sus vinos estrella que lo podemos encontrar en la carta de los restaurantes europeos de alta gama y con Estrella Michelín. Un Moscatel de Alejandría muy floral con toques cítricos de cáscara de naranja y puntos de salinidad y mineralidad.

Ariyanas Romé Rosado. Otra de sus joyas, la variedad Romé crea este vino diferente y muy sutil tanto en nariz como boca. Criado durante ocho meses con sus lías le aporta notas florales de pétalos de rosas y violetas, pinceladas cítricas y su característico toque salino.

Ariyanas Tinto 2018. Su vino tinto de Autor diferente en cada añada. En 2018 lo crearon con las variedades Merlot, Tempranillo y Cabernet Franc. Un vino fresco con seis meses de crianza en barrica que le aporta notas de fruta negra con ligeros tostados y especiados.

Ariyanas David Naturalmente Dulce Tinto. Un vino dulce de Merlot homenajeando a su ahijado David que nació el mismo año que salió este vino al mercado. Dulce pero a la vez fresco con cuatro meses en barrica, notas a fruta negra compotada, orejones y finales de regaliz.

Ariyanas Blanco Naturalmente Dulce. El origen de su proyecto. Un Moscatel de Alejandría dulce sin empalagar protagonizado por frutas de hueso madura y finales de cáscaras cítricas ligeramente amargas.

Ariyanas Terruño Pizarroso. La joya de la bodega, un homenaje a su terruño entre suelos pizarrosos acariciados por las brisas marinas. Un Vino Dulce elaborado con las cepas más viejas de Moscatel de Alejandría y criado durante ocho meses en barrica de roble francés. Un vino complejo con toques a confitura de naranja, nísperos, nectarinas y suaves pinceladas de miel.

 

Foto mundo del vino

 

Y en este lugar, al atardecer, la Axarquía se viste de gala con las Mountain Wine & Music que organiza Bodegas Bentomiz fusionando la alta cocina internacional con sus vinos y la música en directo.

Noches inolvidables que se quedan en el recuerdo disfrutando de la gastronomía, el buen vino, su paisaje y la puesta de sol.

 

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Agradecer a Clara y André el haberme dado la oportunidad de conocer este pequeño paraíso malagueño donde elaboran sus vinos entre montañas y divisando el mar Mediterráneo. Enhorabuena por vuestro sueño cumplido !!!

 

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