Bodegas Emína - Ribera del Duero


Publicado el 02 de Abril de 2019


Bodegas Emína - Ribera del Duero

Una bodega creada como elemento integrador del Vino con el Arte y la Cultura. La unión de las tradiciones más arraigadas del vino escenificadas en su Bodega-Museo con los últimos avances tecnológicos de su Centro de Investigación I+D+i.

BODEGAS EMÍNA - RIBERA DEL DUERO

VALBUENA DE DUERO (VALLADOLID)

 

Bodegas Emína se encuentra en el corazón de la llamada Milla de Oro de Ribera del Duero. Una zona de fértiles tierras reconocida a nivel mundial de apenas 15 kilómetros, donde se asientan las bodegas más prestigiosas de Ribera.

 

 

Emína parece ideada y creada para integrarse en el paisaje como nexo de unión del vino con el arte y la cultura por convencimiento y respeto al entorno donde se encuentra. Un paisaje que protagoniza el Monasterio de Santa María de Valbuena, uno de los monasterios cistercienses mejor conservados de Europa que data del siglo XII, ubicado a pocos metros de la bodega y que actualmente es un hotel-balneario de gran lujo.

 

 

La arquitectura de la bodega representa una prolongación del Monasterio de Santa María de Valbuena. Su construcción reproduce una villa romana con el frontón de piedra, capiteles y cornisas de estilo renacentista presidida por su Jardín de las Variedades, un precioso viñedo donde podemos observar más de 70 tipos diferentes de uva blanca y tinta y sus características.

Esta preciosa estampa capitaneada junto con la escultura de grandes dimensiones creada por el prestigioso artista Cristobal Gabarrón en homenaje a las personas que cuidan la tierra y elaboran el vino, representan su unión con el arte y la cultura que vamos a apreciar en todo nuestro recorrido.

 

 

Con Carlos Moro, fundador y creador del proyecto, comenzamos el trayecto. Carlos me transmite la pasión que siente por estas tierras que le han visto nacer y crecer en este lugar donde, junto al monasterio, se cierra el río Duero.

Bodegas Emina fue creada en el año 2005 y su nombre representa la unión del vino y la cultura, ya que emina en latín significa amada y antiguamente una hemina era la medida límite de vino al día que tenian los monjes para beber.

Tras el éxito de su emblemática Matarromera quiso crear una bodega totalmente diferente. Una bodega que escenificase las tradiciones con el máximo respeto a la herencia recibida y a la vez fuese un icono de innovación en bodegas del siglo XXI a través de investigaciones y últimos avances tecnológicos. Para ello diseñó el primer Centro Integral de Desarrollo Sostenible, un enlace de la tradición con el futuro.

 

 

Accedemos al edificio renacentista donde un enorme claustro ejerce de eje central sobre el que gira tanto la Bodega-Museo como las distintas zonas de elaboración. En uno de los laterales se encuentra una gran pirámide de vidrio que recuerda al famoso Museo del Louvre y que aporta un toque diferente de modernidad al entorno, creando una perfecta combinación entre el arte clásico y vanguardista.

 

 

Nuestro viaje por el tiempo a través del vino en la Bodega-Museo se desarrolla entre grandes cristaleras con vistas al claustro que aportan luz natural. Un viaje al pasado que comienza con los Vacceos, un pueblo prerromano del siglo II a.C. y Atio, el personaje más antiguo que se conoce en la historia del vino y que da nombre a su vino de alta gama.

 

 

Seguimos nuestro camino entre reproducciones referentes al vino encontradas en las distintas excavaciones, diferentes tipos de ánfora y su transformación desde la era prerromana, pinturas de diversas épocas, libros antiguos, medios técnicos y de comunicación que muestran la evolución de la cultura del vino desde sus orígenes... un reflejo de la historia en un agradable, divertido y didáctico recorrido flanqueados por grandes ventanales que, por un lado nos trasladan a tiempos pasados a través del claustro y por el otro las distintas zonas de elaboración con las últimas tecnologías nos llevan al presente y futuro donde todo está pensado y optimizado para elaborar el vino.

La música de los monjes cirtercienses nos acompaña durante nuestro recorrido ...

 

   

 

A continuación damos un salto al presente y futuro cuando llegamos a su zona de Innovación y Desarrollo I+D+i.

Emína creó el primer Proyecto de Desarrollo de Energía Sostenible en el mundo. Desde este lugar, en colaboración con más de doce universidades, coordinan los distintos proyectos de innovación y desarrollo de Bodegas Familiares Matarromera que actualmente cuenta con doce patentes.

Una de sus patentes más reconocidas es el Eminol, una sustancia extraída de los polifenoles del hollejo que utilizan como producto básico para la creación de su línea de cosméticos Esdor y Vinesenti dedicada a la alta gastronomía.

Los sistemas de generación de energía a través de placas solares, las estaciones depuradoras de aguas residuales, el aprovechamiento de la luz natural, la utilización de todas las partes de la uva y diversos proyectos de sostenibilidad y desarrollo la han hecho merecedora del Premio Nacional de Innovación 2017.

 

 

El recorrido por esta Bodega-Museo termina con una extensa muestra visual e interactiva de los diferentes tipos de suelos, variedades de uvas, patrones de cepas, tostados de barricas, distintas duelas, diversos corchos, botellas ... todo un museo didáctico en el que te puedes perder y disfrutar durante un buen rato.

 

 

Finalizado nuestro viaje a través de la cultura del vino nos disponemos a realizar la cata en su Wine Bar.

Unos vinos creados con viñedos propios y que actualmente elaboran con la levadura bautizada por la bodega con el nombre de Sacharomices Helevisais Emina. Una levadura seleccionada tras un exhaustivo estudio de tres años de investigación y elegida como la mejor levadura entre más de 1.500 preseleccionadas.

 

 

Nota de Cata:

Emina Verdejo 2018 elaborado con la nueva levadura en Bodegas Emina de Rueda. Un vino macerado sin oxigeno para evitar su oxidación de intensos aromas tropicales, fruta de hueso y notas cítricas.

Los enólogos Victor Vendrell y Alberto Gomez son los responsables de crear este vino blanco donde la autenticidad de la variedad Verdejo sobresale con toda su potencia.

Emina Verdejo Fermentado en Barrica. Su Verdejo de alta gama fermentado en barrica nueva durante dos meses y con seis meses de crianza. Siguen predominando los aromas tropicales pero mucho más complejos con los aportes que adquiere su crianza en barrica.

 

 

Emína Rosé. Cinco variedades de uvas de viñedos con más de 70 años son la consecuencia de este Rosado. Una selección de cepas muy complicada, ya que en estos viñedos viejos se encuentran las distintas variedades minoritarias sin ningún tipo de orden.

Garnacha Gris, Garnacha Tintorera, Tempranillo, Albillo Real de Cigales y Verdejo son las encargadas de crear esta joya enológica de pequeña producción.

Emína Crianza 2015. Un Tempranillo con doce meses de barrica y doce en botella elaborado con su levadura patentada. Intensos aromas a fruta negra con toques de regaliz y notas de café protagonizan este vino que ha sido Medalla de Oro en el prestigioso concurso internacional Berliner Wein Trophy.

 

 

Emína Atio 2014. Su vino de alta gama creado con los viñedos de Pago del Horno elaborado únicamente en añadas especiales. La fruta negra madura, protagonista de este vino, se entrelaza con ligeros toques de cacao, tostados y torrefactos que aporta su crianza en barrica de roble francés nueva durante 18 meses.

Emína OXTO. Su Vino Dulce elaborado con uva Tempranillo. Un vino tipo oporto, ligeramente fermentado y fortificado con aguardiente para envejecer posteriormente en barricas durante tres años. Intensas notas de fruta negra madura y compotada con pinceladas de vainilla, caramelo y frutos secos crean este Tempranillo diferente y sorprendente.

 

 

Solo me queda felicitar a Carlos Moro por este Centro Turístico del Vino donde he podido sumergirme a través de los tiempos desde el pasado más remoto en la Bodega-Museo hasta el futuro más lejano en el Centro de Investigación I+D+i.

Una bodega en la que además de contar con una amplia oferta enoturística, podemos disfrutar de la gastronomía típica de la tierra en el Restaurante La Espadaña, descansar entre viñedos en el Hotel Rural Emína y embriagarnos del entorno con vistas al Monasterio de Santa María de Valbuena entre los vinos de alta costura que elabora la bodega.

 





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