Publicado el 15 de Enero de 2026
BODEGA CEPA21: Soñar en Vino y Sentir la Tierra
CASTRILLO DE DUERO (VALLADOLID)
Hay lugares que no se recorren con los pies sino con la emoción y hay bodegas que no se entienden solo con la vista sino con el alma. Así fue mi visita a la bodega Cepa 21 nacida del sueño de toda una vida entre cepas, tinajas, recuerdos de infancia y un amor profundo por la tierra.
En compañía de José Moro, alma y corazón del proyecto, paseé entre viñedos cercanos al río Duero mientras me relataba su historia. Me habló de sus orígenes humildes, del legado de su abuelo Emilio, de su padre vendiendo vino a granel y de una infancia vivida jugando al escondite entre cepas y tinajas. Su vida ha estado marcada por el esfuerzo, la constancia y el respeto absoluto por la viña y de cómo ese legado de trabajo y pasión familiar culminó con la tercera generación en el año 1989 con la Bodega Emilio Moro, un referente en Ribera del Duero.
Pero José soñaba también con una mirada al siglo XXI sin dejar de pisar el suelo de siempre y así en 1998 nace la bodega Cepa 21 cuyo nombre rinde homenaje a la cepa como origen esencial del vino y al siglo que mira al futuro sin olvidar sus raíces porque cómo José comenta: “Para saber a dónde vas hay que tener muy claro de dónde vienes”.
Nuestra ruta continuó entre las más de 50 hectáreas de viñedo propio repartidas en distintos pueblos con suelos, altitudes y climas diversos predominando la orientación norte para reducir la exposición solar y permitir maduraciones más lentas, equilibradas y llenas de matices.
José me habló de uno de los proyectos más innovadores de la bodega: el estudio de los microorganismos del suelo en colaboración con distintas universidades. Este minucioso trabajo trata de comprender cómo influyen estos microorganismos en la viña potenciando los beneficiosos y reduciendo los perjudiciales para encontrar el equilibrio natural y el ecosistema perfecto.
De regreso a la bodega conocimos la zona de elaboración y descendimos a la Sala de Barricas subterránea donde se afinan los vinos en más de 1.500 barricas de roble mayoritariamente francés. En esta “catedral del vino” parece que el tiempo se detiene y desde una elegante Sala de Catas acristalada con vistas a esta crianza llegó el momento de descorchar historias.
VINOS CATADOS:
Hito Rosado protagonizado por aromas a frutas rojas con notas florales. Es su Tempranillo más jóven cuyo nombre viene de aquellas piedras superpuestas que antiguamente delimitaban los viñedos y con las que José jugaba de pequeño a cambiarlas de sitio para desconcertar a los mayores.
Hito Tinto en esta ocasión su corta crianza en barricas de roble francés le convierten en un vino de perfil fino con intensos aromas a frutas rojas y suaves tostados.
Cepa 21 es su buque insignia que representa la máxima expresión del terroir de la zona y el vino que marcó un antes y un después en la historia de la bodega. Intenso y frutal con una complejidad y elegancia sensacional.
Malabrigo. Con carácter y profundidad, elaborado con cepas que crecen en tierras con más altitud y terrenos más duros donde los viticultores decían que “no hay abrigo que quite el frío”.
Horcajo. La culminación de su historia, elaborado con cepas situadas en la confluencia de dos laderas a casi mil metros de altitud da como resultado un vino complejo y sedoso del que apetece ir sacando matices sin prisa.
La Pelliza. Es su última novedad: un vino tinto de Tempranillo, Garnacha y Albillo que rinde homenaje al abrigo que llevaba su padre al campo.
Cepa 21 también se vive al aire libre recorriendo su entorno de viñedos en bicicleta y respirando los aromas de campo. Por ello, si os gusta el vino y os atrae ese equilibrio entre la raíz y el futuro no os perdáis la visita a esta bodega donde cada copa es una historia. Y como bien dice José: “El vino hay que sentirlo para poder expresarlo en una copa”.
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