De Colleiteiros por Ribeiro


Publicado el 25 de Febrero de 2020


De Colleiteiros por Ribeiro

¿Nos vamos de Colleiteiros por Ribeiro? Os animo a descubrir las pequeñas bodegas que embotellan el mágico entorno del paisaje gallego

 

DE COLLEITEIROS POR RIBEIRO

(GALICIA)

 

Os quiero mostrar una ruta por Ribeiro, el pequeño paraíso gallego siempre vinculado al vino a través de sus “Colleiteiros”, como son llamadas las pequeñas bodegas de cosecha propia y limitada producción que reflejan la esencia de su singular paisaje a través de sus vinos.

Unos vinos creados en tierras de “sábrego”, su particular terreno de granito descompuesto donde crecen sus cepas de variedades autóctonas de Treixadura, Godello, Albariño, Loureira, Sousón, Branceslao … 

 

Foto mundo del vino

 

Nuestro viaje comienza en Adegas Celme donde Jorge y Dori, un matrimonio de ingenieros, han querido convertir su pasión por el vino en su auténtica forma de vida.

Celme, que en gallego significa “la esencia, lo más exquisito y depurado al paladar y al gusto” es un proyecto que comenzó en 2009 y tomó vida en el 2016 cuando encontraron el viñedo y la situación perfecta para mostrar el terruño de Ribeiro que buscaban para sus vinos.

 

Foto mundo del vino

 

Ese lugar es Astariz en Castrelo de Miño, una localidad en la que sus descubrimientos arqueológicos demuestran que la producción de vino existía en esas tierras en la época romana. Una antigua casa familiar rehabilitada para la bodega y dos hectáreas de viñedo de variedades autóctonas plantadas en las laderas del río Miño repartidas en dos fincas que dan nombre a sus vinos, Pena Bicada y Do Souto, son los componentes de este pasional y romántico proyecto.

Disfrutamos entre cepas de Treixadura, Albariño, Godello, Loureira, Sousón y Branceslao de la impactante postal que nos brinda el paisaje de Ribeiro divisando el río Miño entre plantas de cuidado ecológico situadas en terrazas.

 

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Una vendimia manual seleccionada, un trabajo en bodega por gravedad y la vinificación de sus variedades por separado en su blanco Celme Pena Bicada y la mezcla de las variedades Sousón y Brancellao para su tinto Celme do Souto con crianza en barrica les ha llevado a conseguir numerosos reconocimientos locales, nacionales e internacionales.

Vinos creados con diferentes proporciones y variedades en cada añada para interpretar lo que el viñedo ofrece en cada vendimia y poder reflejar esa esencia de Ribeiro. Una esencia que les ha llevado a elaborar uno de los tradicionales vinos de la zona prácticamente desaparecidos y que actualmente quieren recuperar: el “vino tostado”.

 

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El vino naturalmente dulce “tostado” se crea únicamente en añadas excelentes con una selección de los mejores racimos vendimiados en el momento propicio y colgados para su proceso de pasificación durante un mínimo de tres meses. Tras ello se extraerá el mosto que envejecerá un mínimo de seis meses en barricas usadas para no aportar un exceso de matices a la variedad. Con ello consiguen un vino que mejora con el paso del tiempo.

Siglos atrás era la bebida para las grandes ocasiones y hoy en día, como ellos mismos dicen, “representa la materialización de la historia del vino Ribeiro”.

 

Foto mundo del vino

 

En nuestro recorrido por Castrelo de Miño llegamos a Adega Pousadoiro, un Colleiteiro cuyo nombre “Pousadoiro” significa en gallego el espacio donde dejar la carga y reposar.

Un lugar que invita al reposo y al descanso y cuyo propietario Alfredo Fernández, veterinario de profesión, ha querido por pasión reconducir la tradición familiar que comenzó su abuelo elaborando vino para consumo propio creando su proyecto personal.

 

Foto mundo del vino

 

Ubicado en una casona rural tradicional perteneciente a los antepasados de la familia en la que se elaboraba vino hace generaciones y que ha sido modernizada para crear sus vinos y ofrecer turismo enológico.

Su situación privilegiada, a escasa distancia del Parque Nautico de Castrelo de Miño, la convierte en una visita de enoturismo obligada para conocer sus vinos y disfrutar de un paisaje perfecto para realizar actividades náuticas.

 

Foto mundo del vino

 

Adega Pousadoiro  ha sido uno de los pioneros en recuperar variedades autóctonas como la Caíño Longo, uva tinta muy aromática y de las más típicas de Ribeiro, con la que elabora su Dona Gotto, un vino muy singular y exclusivo por ser una variedad que raramente se utiliza como monovarietal.

Cuatro hectáreas de viñedo entre cepas de Treixadura, Godello, Albariño, Loureira, Torrontés y Caíño Longo protagonizan sus tres vinos que se caracterizan por el toque mineral que le aportan sus suelos pizarrosos.

 

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Grandes ánforas de barro antiguas atesoran su vino más peculiar Norte y Sur. Una selección de racimos de Torrontés y Treixadura que previamente han pasado por frío para su condensación aromática y envejecidos en estas tinajas durante un año crean un vino complejo de aromas florales, notas de monte bajo y pinceladas minerales.

Su tercer vino Pousadoiro es un coupage de sus cinco variedades, sin incluir la Caíño Longo, muy fresco con aromas a fruta de hueso que te invita a seguir bebiendo.

Unos vinos que pudimos disfrutar y paladear en nuestra visita a la casona rural donde, en un rincón mágico entre una gran colección de música que atesora Alfredo, nos deleitamos con el concierto de gaita que él mismo nos ofreció. Autenticidad gallega !!!

 

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Continuamos por Castrelo de Miño visitando Bodegas Val de Souto. Un Colleiteiro cuyo propietario Jose Manuel Blanco, séptima generación de viticultores, recogió el testigo familiar y comenzó a elaborar su propio vino en un proyecto que culminó diez años después, creando en 2012 su marca propia Val de Souto.

 

Foto mundo del vino

 

Este Colleiteiro fusiona la tradición familiar adquirida con la tecnología más avanzada en una casa familiar en el pequeño pueblo de Souto, lugar donde Jose Manuel realiza su elaboración.

Vinos nacidos en sus dos hectáreas de viñedo con variedades autóctonas y pequeñas producciones que permiten a Jose Manuel controlar personalmente todo el proceso tanto del cuidado en el viñedo como su elaboración y posterior embotellado.

 

Foto mundo del vino

 

Sus viñedos se asientan en laderas que antiguamente estaban únicamente dominadas por viñedos y actualmente apenas quedan unas pocas hectáreas rodeadas de bosques y pinares. Una maravillosa estampa de viñas repartidas en pequeñas parcelas con diversidad de suelos de Treixadura, Godello, Albariño y Loureiro para sus vinos blancos y viejas cepas heredadas mayoritariamente de Mencía en sus tintos.

 

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Grandes toneles centenarios de madera de castaño con capacidad de unos 3.000 litros fermentan y posteriormente envejecen su vino Val de Souto Tinto durante unos seis meses. Un vino mayoritariamente de Mencía y distintos aportes de Brancellao, Sousón y Caíño Longo dependiendo de las características de cada añada.

También pudimos catar su vino blanco Benedictus Fructus de Albariño y Godello, cuyo nombre traducido del latín significa “fruto bendito” como guiño sentimental a la uva, que expresa gran intensidad aromática floral y de fruta blanca. Y un Benedictus Godello con tres meses de envejecimiento en barrica de roble francés de 500 litros con sus lías de aromas a frutas de hueso, toques cítricos de naranja amarga y frutos secos que lo convierten en un vino muy gastronómico.

 

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Seguidamente cruzamos el río Miño y nos desplazamos al municipio de Cenlle donde se ubica en la pequeña aldea de Cuñas el Colleiteiro Bodegas Valdavia. Su nombre corresponde a uno de los valles que lo flanquean: el Valle de Avia.

Cuñas es una aldea cuya historia data del siglo XII cuando Pelagio, un abad del Monasterio de San Clodio, comenzó a colonizar territorios y crear asentamientos y aldeas medievales plantando viñedo para incrementar el dominio del monasterio. Una de estas aldeas es Cuñas que, con apenas 12 ó 13 habitantes actualmente, representó uno de los lugares vitivinícolas más ricos y prósperos de Ribeiro debido a sus prestigiosos vinos y a la calidad de su terruño. Unas tierras que pertenecieron al Monasterio hasta la desamortización de Mendizabal en el siglo XIX cuando pasaron a manos privadas.

 

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Bodegas Valdavia es un proyecto familiar que inició Antonio García Soto, abuelo del actual dirigente del Colleiteiro Alberto Ubeda. Antonio, prestigioso ojeador de vinos y y gran conocedor de las características de estas tierras de suaves laderas en terreno de “sábrego” (el suelo típico de Ribeiro de granito descompuesto) comenzó a reagrupar parcelas cercanas a la bodega y replantar viñedo en esta zona que atesora uno de los terroir con más historia y prestigio de Ribeiro.

El proyecto de replantación lo continuó Antonio García, padre de Alberto, hasta el año 2004 en el que fundaron la bodega familiar. La antigua bodega y el Lagar, dos edificaciones del asentamiento original del siglo XII, fueron restauradas respetando sus materiales originales y su arquitectura.

 

Foto mundo del vino

 

Es un placer introducirnos en la bodega, donde se ha elaborado vino desde hace más de 800 años, y poder catar sus vinos elaborados con la moderna tecnología actual entre gruesos muros de piedra que han guardado siglos de añadas.

El edificio que conserva el antiguo lagar ha sido reconvertido en Sala de Cata y en su apuesta por aunar diversas artes culturales realizan exposiciones de pintura y escultura con filtros de celulosa utilizados en la clarificación del vino.

Edificaciones entre los valles de Avia y el Miño bordeadas por verdes bosques situados en las laderas de las montañas con gran cantidad de mimosas y viñas de Treixadura, Albariño, Godello, Mencía, Brancellao... y otras variedades autóctonas. 

 

Foto mundo del vino

 

Cepas cuidadas y mimadas de manera sostenible y biodinámica por respeto a su terroir tradicional y singular con una viticultura que asocia el cuidado del cultivo a la posición de los astros y trata al suelo como un ser vivo creando un equilibrio natural en el viñedo.

En El Casal, la nueva construcción tradicional con patio que han construido mimetizada con los antiguos edificios que la rodean, podemos disfrutar de jornadas de enoturismo armonizando sus vinos con la gastronomía local en su maravilloso entorno con vistas al Valle de Avia.

Aquí catamos Flor de Margot en homenaje a su madre, un monovarietal de Treixadura muy fresco y aromático. Cuñas Davia de Treixadura con parte de Albariño de aromas a fruta madura y toques cítricos y Cuñas Davia Barrica un coupage de cuatro variedades blancas de fruta más compotada y suaves tostados con notas de vainilla por su paso por barrica. También tuvimos la oportunidad de disfrutar de su Cuñas Davia A Xiada desde los depósitos, un coupage de Treixadura y Albariño elaborado con maceración carbónica de aromas a fruta almibarada y toques cítricos de cáscara de naranja, muy diferente y sorprendente.

 

Foto mundo del vino

 

Desde aquí os animo a visitar estas coquetas y tradicionales bodegas que, cada una con su personalidad, comparten un gran nexo de unión que he podido apreciar en mi viaje: “su pasión por este mágico paisaje que quieren reflejar en sus vinos, unos vinos que huelen y saben a Ribeiro”

 

 

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