Publicado el 28 de Diciembre de 2015
El microbioma humano se compone fundamentalmente de microbios que están presentes de forma natural en los diferentes ecosistemas del cuerpo (boca, tracto gastrointestinal, tracto genitourinario y piel).
Como el vino es una fuente importante de compuestos fenólicos, científicos del CSIC(1) han demostrado su capacidad antimicrobiana frente a bacterias productoras de caries dental, llegando a proponer que extractos de uva ricos en polifenoles podrían utilizarse como ingredientes de colutorios.
A nivel intestinal, los polifenoles del vino son transformados por el microbioma humano, produciéndose compuestos beneficiosos (prebióticos) para otras bacterias intestinales saludables, o compuestos directamente beneficiosos para la salud del consumidor, potencialmente reductores de procesos inflamatorios o trastornos metabólicos(1). También se ha demostrado la existencia de mecanismos de adaptación de las bacterias del microbioma humano intestinal a la presencia de polifenoles del vino, haciendo más asimilable para el organismo humano dichos compuestos, y beneficiando así la salud del consumidor(2).

Más información:
(1) Dra. María Victoria Moreno Arribas (victoria.moreno@csic.es), Grupo de Biotecnología Enológica Aplicada (BEA). Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación (CIAL)
(2) Dra. Rosario Muñoz (rmunoz@ictan.csic.es), Grupo BIOBACT. Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (ICTAN)
Publicación del la exposición: La Vid, El Vino y El CSIC. Comisarios de la exposición: Mª Carmen Martínez y Alfonso Carrascosa.
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