El txacolí, en busca de la calidad.


Publicado el 05 de Septiembre de 2017


El txacolí, en busca de la calidad.

En sus orígenes, era hecho en los baserris (caseríos). Se consumía localmente y era utilizado como objeto de cambio entre los vecinos. Así ha sido la evolución del Txacolí.

El txacolí es un vino especial vinculado desde siempre al pueblo vasco y ligado fundamentalmente hasta ahora a la costa. Su carácter se debe a la influencia de la naturaleza, y su singularidad a los distintos matices que ha ido acumulando a lo largo de cientos de años de historia.

En los inicios de este vino, nunca extendió su alcance más allá de las fronteras del País Vasco. La principal razón fue qué, en aquellos tiempos, era un vino de mala calidad, fermentado en viejos barriles de roble y conocido por ir directamente a la cabeza, por ser un vino “cabezón”. Pero a buena adaptación de la variedades autóctonas Hondarrabi Zuri y Hondarrabi Beltza, hace de este vino, un vino peculiar y único en el mundo que los bodegueros terminaron por saber aprovechar.

En 1989, gracias a la ayuda de un grupo de amantes del Txakolí, algunas de las variedades recibieron el certificado de Denominación de Origen. Este hecho estimuló su recuperación y marcó también el comienzo de un importante proceso de mejora de su calidad. En la actualidad, se ha convertido en un vino de buena calidad y muy agradable al paladar.


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