Publicado el 12 de Diciembre de 2022
FINCA RÍO NEGRO, LA TRADICIÓN E INNOVACIÓN VITIVINÍCOLA DE GUADALAJARA
COGOLLUDO (GUADALAJARA)
Descubrimos la bodega Finca Río Negro fundada por Jose Manuel Fuentes con el deseo de recuperar una historia vitivinícola familiar de su infancia. Este proyecto ha dado como resultado una de las bodegas españolas más singulares por la renovación de la historia tradicional vitivinícola que llevan a cabo en Cogolludo, la comarca guadalajareña que antaño fue una de las florecientes regiones del vino.
Para conocer su excepcional paraje nos desplazamos a Cogolludo cuyo auge en los siglos XVI y XVII les llevó a tener ordenanzas municipales específicas para la protección del viñedo y del vino producido en la comarca. La enfermedad de la filoxera que arrasó gran parte del viñedo europeo a mediados del siglo XIX y el éxodo de la población rural a las grandes ciudades contribuyó a la desaparición de la viticultura en la región.
Actualmente la familia Fuentes ha puesto nuevamente en el mapa vitícola español la provincia de Guadalajara al adquirir Finca Río Negro. Fundada en 1998, esta excepcional finca que fue propiedad del Marqués de Río Negro hace varios siglos, está situada a mil metros de altitud y sus características y clima extremo convierten a esta bodega en la única del centro peninsular adherida a CERVIM, la asociación que engloba bodegas situadas en regiones montañosas cuya viticultura es considerada “heroica” por sus condiciones extremas de cultivo.
Recorremos el frondoso valle, formado por los ríos Sorbe y Bornova, que enamoró al palentino Jose Manuel Fuentes y que le hizo recordar el entorno rural de Palencia donde nació y vivió parte de su infancia ayudando a sus abuelos a elaborar vino.
Un paraje en la Sierra Norte de Guadalajara donde la soledad de su paisaje vitícola sin ninguna Denominación de Origen en más de cincuenta kilómetros a la redonda lo convierten en único para reflejar las características de su entorno.
Nos encaminamos en compañía de Victor Fuentes, hijo del fundador de la bodega, a las entrañas del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. Su más abarca más de 600 hectáreas de las que 42 de ellas son viñedos entre pinares, robles y espeso sotobosque con aromas a lavanda y romero.
Por su ubicación, a mil metros de altitud, además de recibir popularmente el nombre de la “Siberia Española” convierte a sus viñedos en uno de los más altos de Europa. Esta circunstancia proporciona un clima extremo con fuertes contrastes térmicos entre el día y la noche que favorece la lenta maduración de sus racimos y con ello la elaboración de vinos de gran longevidad.
Visitamos esta extensa finca junto a la cuenca del río Henares atravesando el barranco del Río Negro, nombre que recibe este río por el color negruzco que refleja a su paso por la finca debido a la gran cantidad de mineralidad que recoge.
Un magnífico entorno salvaje y natural donde la naturaleza nos puede sorprender con el avistamiento de ciervos, corzos, jabalíes e incluso alguna familia de lobos que campan a sus anchas por este Parque.
Paseamos entre sus viñas y observamos el considerable grosor de las distintas variedades de uvas. Esto es debido a que, por la considerable altitud en que nos encontramos, las uvas generan una piel más gruesa para protegerse de los intensos rayos de sol contribuyendo a que sus vinos, al tener hollejos más gruesos, tengan más concentración.
En nuestro camino hasta llegar a la bodega nos flanquean cepas de Gewürztraminer que muestran su máximo potencial en este clima extremo porque esta variedad soporta muy bien el frío. Con esta uva foránea de montaña, una de las más aromáticas del mundo, elaboran su Finca Río Negro Gewürztraminer de cuatro meses de crianza con sus lías. Se trata de un vino complejo de intensos aromas florales y notas tropicales con sutiles pinceladas amieladas.
Visitamos sus viñedos de uvas tintas protagonizados por la variedad Tempranillo y en menor proporción encontramos cepas de Syrah, Merlot y Cabernet Sauvignon hasta llegar a su joya vitícola: la “Tinto Fragoso”. Una variedad autóctona única en el mundo descubierta recientemente en un antiguo viñedo de Cogolludo por el IRIAF, el Instituto Regional de Investigación y desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla La Mancha.
Tinto Fragoso es una variedad ancestral de ciclo muy largo y con mucha intensidad aromática que tuve el placer de catar en una de las microvinificaciones que llevan a cabo para estudiar sus distintos comportamientos.
El rescate de estas “variedades olvidadas” es fruto de una ardua investigación desarrollada en Castilla la Mancha y su resultado ha demostrado la importancia y la extensa diversidad de variedades que tenía el viñedo antiguamente en Cogolludo.
Tinto fragoso muestra una gran complejidad y elegancia dando notas muy marcadas de fruta roja madura.
Nos dirigimos a la bodega construida de pizarra entre olivos y flanqueada por cuidados jardines que se integran perfectamente en el paisaje mientras Victor Fuentes me cuenta la historia familiar.
Sus inicios fueron muy pausados, comenzando en el año 1998 a plantar diferentes tipos de uvas en menos de una hectárea para estudiar el comportamiento de cada variedad.
Los vinos iniciales que creaban con estas variedades en el garaje de Finca Río Negro tuvieron desde el principio un objetivo y una finalidad muy clara: “la búsqueda de la diferenciación elaborando no solamente un gran vino sino un vino que respetase al máximo la expresión de este paisaje único”.
Diferenciación y exclusividad que, con el paso de los años, ha llevado a poner nuevamente en el mapa vitivinícola español a Guadalajara por estos vinos que gracias a su singular entorno y a su extrema climatología evolucionan muy lentamente provocando en ellos una extraordinaria capacidad de envejecimiento.
Paseamos entre magnolios rodeando los distintos jardines y, divisando únicamente naturaleza con algún ciervo que viene a curiosear, nos dirigimos al caserón donde cataremos sus vinos.
Este hermoso caserón ideado y decorado por María, madre de Victor Fuentes, atesora en el subsuelo la bodega histórica de Finca Rio Negro. Su espacio todavía cuenta con pocas añadas por sus cercanos inicios pero la calidad y longevidad de sus vinos les augura una magnífica colección.
Notas de cata:
Finca Río Negro Gewürztraminer, la única variedad blanca plantada en estas tierras. Muy aromática y compleja en nariz que se realza aún más por la crianza con sus lías.
Finca Río Negro 992. Su nombre rinde homenaje a los 992 metros de altitud donde crecen sus cepas y las proporciones de su coupage de variedades tintas las determina cada añada. La vendimia 2019 muestra un carácter muy floral y notas especiadas por su ligero paso por barrica.
Finca Río Negro es su vino más versátil protagonizado por fruta negra madura y suaves pinceladas de cacao englobando las características de las cuatro variedades tintas de sus viñedos: Tempranillo, Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot.
Cerro del Lobo debe su nombre a la manada de lobos que habita esta parcela. Un monovarietal de Syrah con crianza de doce meses en barrica que sugiere fruta negra y notas balsámicas con suaves tostados.
Finca Río Negro 5º Año. Un guiño al pasado y a los cinco años qué, como mínimo, tardan en elaborarlo. La selección de las mejores parcelas de Tempranillo y Cabernet Sauvignon, sus fermentaciones en grandes tinos de roble francés y la crianza durante largo tiempo en barricas nuevas crean esta joya enológica excepcional con mucho cuerpo protagonizada por fruta negra muy madura y notas balsámicas.
Os invito a descubrir este pequeño paraíso guadalajareño que ha recuperado esa tradición vitivinícola de hace tantos años y ha sabido aprovechar este espacio natural tan excepcional para reflejarlo en sus vinos.
Muchas gracias a la familia Fuentes por la magnífica jornada que me ofrecieron y estoy deseando descubrir las novedosas elaboraciones con la variedad Tinto Fragoso.
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