Fondillón, la joya enológica de Alicante


Publicado el 18 de Febrero de 2020


Fondillón, la joya enológica de Alicante

¿Os imagináis disfrutar de un vino elaborado con racimos pasificados en las viejas cepas de Monastrell y envejecido en grandes toneles monoveros?

 

FONDILLÓN, LA JOYA ENOLÓGICA DE ALICANTE

(BODEGAS MONÓVAR)

 

Vino centenario, su sabor es dulce, sin empalago; por su densidad empaña el cristal; huele a vieja madera de caoba” … así definió el gran escritor monovero Azorín el vino Fondillón, la joya enológica de Monastrell elaboraba únicamente en Alicante y envejecida en enormes toneles monoveros. Os animo a descubrir Bodegas Monóvar que cuenta con la principal reserva del mundo de este tesoro llamado “vino de reyes”: el Fondillón.

 

Foto mundo del vino

 

Bodegas Monóvar se ubica en la localidad alicantina que lleva su nombre entre los valles de Salinas y Mañan rodeada de parajes naturales salpicados de pequeñas pedanías y aldeas. Un lugar que históricamente fue una gran laguna y que, con el paso de los años, fueron drenando hasta secarlo.

Recorremos el camino flanqueado de olivos centenarios traídos de distintos lugares que nos dirigen a lo que representa la principal reserva de Fondillón.

Con Rafael Poveda, enólogo y actual responsable de la bodega, comenzamos nuestro recorrido por este templo del Fondillón y el entorno que lo rodea entre cepas de la variedad reina alicantina: la Monastrell.

 

Foto mundo del vino

 

En nuestro paseo entre los altos montes que rodean la bodega nos dirigimos a una de las joyas de la bodega: Finca Pago Azorín. Un viejo viñedo de Monastrell que recibe su nombre en homenaje a Azorín, el famoso escritor y periodista monovero que pasaba sus vacaciones veraniegas en un Collado cercano.

Una viña cuyas cepas con racimos pasificados y asoleados nos anuncia que nos encontramos en el origen del Fondillón. Unos racimos sobre madurados en la planta gracias a los largos veranos alicantinos y a la escasa humedad de la zona que permiten alargar el ciclo de vida de la Monastrell en espera de su vendimia tardía concentrando azúcar y perdiendo zumo.

 

Foto mundo del vino

 

Cepas de cuidado ecológico por respeto al entorno y a la naturalidad de la variedad. Una ecología que se remonta a antiguas generaciones de la familia Poveda cuando el viticultor utilizaba el sistema “cabrerot”, método medieval en el que sencillamente el viticultor permitía al cabrero que sus cabras comiesen los pequeños racimos sin madurar (los llamados “nietos”) que quedaban en el viñedo a cambio de recibir en navidades uno de sus cabritos para festejar las fiestas. Una forma natural de abonar las plantas.

 

Foto mundo del vino

 

Rafael me cuenta la interesante historia que tiene el llamado “vino de reyes”, por ser un vino destinado por su calidad y larga crianza a la realeza y familias nobles durante siglos. Una historia muy ligada a su familia que durante siglos elaboró Fondillón y que Salvador Poveda, abuelo de Rafael, recogió el testigo familiar siendo precursor del concepto de marca en estos vinos.

Salvador, creó su propia bodega de venta directa marcando sus toneles con fuego y pintándolos de color azul como inicio de marca y así diferenciar sus vinos para que los consumidores los identificasen.

 

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Más tarde su hijo Salvador, padre del actual responsable de la bodega y reputado enólogo de la época, creó su propio laboratorio para controlar la elaboración siendo pionero en el embotellado del vino en la zona. Quiso con su lema “devolver el Fondillón al pueblo” romper la tradición de atesorarlo durante años en las casas para únicamente consumirse en ínfimas cantidades durante las fiestas navideñas.

Curiosamente Salvador fue el encargado de agasajar con vinos de la zona a los recién nombrados reyes de España Juan Carlos y Sofía en su primera visita oficial a Alicante. El Fondillón de la Solera 1959 fue el protagonista y tuvo tal éxito que el rey Juan Carlos quiso saber de su elaboración incluyéndolo en sus vinos favoritos de consumo en palacio.

 

Foto mundo del vino

 

Regresamos a la bodega donde conoceremos el proceso de crianza. Terminada su fermentación y sin fortificar, únicamente con el alcohol original de su sobre maduración, estarán en reposo durante varios meses hasta pasar a los grandes toneles centenarios monoveros de roble. Allí comenzarán su envejecimiento y oxidación por un tiempo mínimo de diez años para llegar a ser Fondillón.

Unos antiguos toneles de insólito tamaño de 1732.5 litros, resultado de la medición antigua al introducir 150 cántaros en cada tonel, que dejaron de fabricarse hace años por lo que es muy complicado conseguirlos. Gracias al visionario Salvador Poveda, que fue recogiendo los viejos toneles que las bodegas comenzaron a cambiar por depósitos más modernos allá por los años cincuenta, estos viejos toneles pueden seguir conservando este tesoro. 

 

Foto mundo del vino

 

Nos retrotraemos todavía más en el tiempo llegando a la Sacristía, el lugar donde atesoran las soleras más antiguas de la bodega.

No tengo palabras para describir la experiencia de descubrir cada uno de los toneles e ir catando las distintas añadas. En esta Sacristía cada tonel tiene una historia por sí solo, unos rescatados semienterrados en abadías, otros comprados a antiguas bodegas desaparecidas, algunos descubiertos en iglesias derruidas ….  

 

Foto mundo del vino

 

Trasladarnos a través de su Fondillón al año 1975, dirigirnos al 1960, paladear el 1950, disfrutar del 1944 y regodearnos con el 1935 y 1933 ... es una experiencia que siempre te quedará en el recuerdo realizando un viaje en el tiempo con sus antiguas añadas.

 

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Un Fondillón que debe su nombre a dos motivos: ser el vino madre que queda en el “fondo” de los toneles una vez realizada la saca anual a la vez de ser el tonel que se encontraba al “fondo” de la bodega y en el que siempre permanecía el vino más añejo por realizar el sistema de criaderas desde el tonel de la puerta hasta el último tonel donde permanecía la solera.

 

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Un vino histórico que ha vuelto a resurgir y a ponerse en lo más alto de los vinos nacionales e internacionales en el siglo XXI de la mano de la empresa familiar bodeguera MGWines que lidera Luis Miñano San Valero. La familia Miñano Gómez y sus colaboradores han llevado a cabo una ardua labor de restauración de los cientos de toneles alicantinos que atesoraban las viejas soleras de Bodegas Monóvar.

Desde aquí os animo a descubrir este complejo vino de color caoba, ligeramente dulce y muy aromático cuya elaboración únicamente se puede realizar en Alicante con sus mejores añadas. Creado con uvas semi pasificadas en cepas viejas de uva Monastrell, con su alcohol original y sin fortificar que envejecerá un mínimo de 10 años en grandes toneles monoveros de roble centenarios por el sistema tradicional de “solera y criaderas” … Un vino con historia que es todo un lujo para los sentidos !!!!

 

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