Publicado el 07 de Abril de 2026
Garnachas Históricas: La memoria viva de Campo de Borja
CAMPO DE BORJA (ARAGÓN)
Hace muy pocos días vivimos una cata organizada por la Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino (AEPEV) qué para mí fue un viaje a través del tiempo, de la tierra y de la memoria de Campo de Borja con sus Garnachas Históricas.
Guiados de la mano de José Ignacio Gracia, director general de esta Denominación de Origen, nos adentramos en Garnachas Históricas Project, una iniciativa que busca dar valor e identidad a su territorio a través de esas cepas de garnacha que han resistido al paso de los años y que hoy siguen contando su historia en cada copa.
Mientras avanzaba la cata, no podía evitar regresar mentalmente a mi visita a este territorio donde el viento fuerte y frío del “cierzo” no es solo parte del clima sino del carácter del vino porque frena la maduración de la uva, la protege de enfermedades y la moldea. Y donde la imponente silueta del Moncayo hace de frontera natural a las viñas.
Conocimos en profundidad el proyecto Garnachas Históricas que nace con un objetivo claro: Proteger, estudiar y poner en valor una colección de viejas cepas plantadas por generaciones pasadas. Cepas que han sobrevivido al tiempo, al esfuerzo y a la dureza del entorno y que hoy representan un legado que no podemos permitirnos perder porque estamos ante un tesoro vitícola!!!
La cata nos llevó a recorrer esa “escalera imaginaria” que tuve el placer de descubrir en mi visita y que está dividida en tres zonas o peldaños donde el vino cambia su expresión en función de la altitud.
Desde el “peldaño bajo” donde las cepas conviven con campos de cereales en un clima más templado y la uva madura antes dando lugar a vinos más frescos y fáciles de beber. Pasando por el “peldaño medio” con suelos más pedregosos y la presencia de monte bajo y plantas silvestres que aportan mayor estructura a los vinos. Hasta alcanzar el “peldaño alto” con más de 800 metros de altitud donde el cierzo golpea con más fuerza, los suelos se vuelven más minerales y las cepas dan vida a vinos más complejos y elegantes.
Cada vino que catábamos era un viaje directo a esas altitudes y a las distintas formas de entender la garnacha de cada bodega. Porque más allá de estilos y bodegas, desde los proyectos más familiares hasta las grandes bodegas de la región, en todas sentí esa idea de preservar la identidad de este territorio a través de su variedad más emblemática.
Enhorabuena por este proyecto y por esos vinos que nacen de viejas cepas porque no solo representan la memoria de un territorio sino que la mantienen viva en cada copa. Magnífica cata !!!
Suscríbete a nuestro boletín y mantente informado de todas las últimas noticias del Sector del Vino.
Copyright © Cata del Vino | Política de Privacidad | Condiciones de Uso