Publicado el 07 de Junio de 2026
Santorini y el arte de domar el viento en forma de cesta
Isla de Santorini (Grecia)
Santorini no es solo una isla, es un lugar donde la tierra moldeada por el fuego volcánico ha dado forma a uno de los paisajes más impactantes del mundo.
Sus pueblos blancos nacen de la propia roca sobre imponentes acantilados que desafían la gravedad y parecen precipitarse hacia el mar Egeo. Es toda una experiencia pasear por sus estrechas y laberínticas calles donde cada rincón te invita a perderte sin rumbo entre fachadas blancas encaladas, cúpulas azules y balcones adornados con buganvillas que caen en cascadas de todos los colores …. Me fascinó!!!
El paisaje te atrapa por sus contrastes, la luz intensa que rebota sobre la piedra volcánica y ese viento constante que azota a la isla y moldea su carácter.
Pero Santorini es también el alma de una tierra donde la vid se adapta para sobrevivir en uno de los entornos más extremos del planeta.
Estamos en una isla de terreno volcánico donde las lluvias apenas hacen acto de presencia y las cepas se protegen de ese difícil entorno trenzando sus brazos y formando pequeñas cestas o nidos conocidos como “kouloura”. Este ingenioso sistema además de capturar la escasa humedad nocturna protege los racimos en su interior de los intensos rayos del sol y de los constantes vientos del Egeo.
No es estética sino supervivencia y quizá por eso sus vinos son tan singulares: no nacen de la facilidad sino de la necesidad, de la resistencia y de una viticultura que desafía a la propia naturaleza.
Para descubrir el resultado de este mágico paisaje recorremos algunas de las bodegas de la isla donde su uva blanca protagonista, la Assyrtiko, es la reina de este territorio.
Mi ruta comienza con una de las bodegas familiares que mejor representa la identidad más pura del Santorini: Domaine Sigalas
Este proyecto familiar nace en 1976 y actualmente se ha consolidado como uno de los grandes referentes del vino griego manteniendo intacta su identidad y su profundo respeto por el viñedo.
En compañía de Yiannis Boutaris, enólogo y miembro de esta familia bodeguera, recorremos algunos de sus viñedos donde entendemos que en Santorini el verdadero trabajo está en la viña. Debido al intenso viento del Egeo los brazos de las cepas se trenzan formando pequeñas cestas (las kouloura) y crean un auténtico “nido” natural con un paisaje del vino casi escultórico donde cada cepa es el resultado de años de adaptación.
Desde su terraza con vistas a esas singulares cepas catamos sus vinos. Estos muestran una marcada mineralidad volcánica y salina que recogen de sus suelos formados por cenizas, piedra pómez y lava descompuesta sin apenas materia orgánica y que obligan a la cepa a esforzarse.
Su uva protagonista la Assyrtiko muestra un singular carácter: muy vertical y con una acidez afilada que cómo ellos mismos denominan es "casi indomable”.
Desde la esencia más íntima y familiar ue nos ofrecía Domaine Sigalas llegamos hasta la bodega Santo Wine donde el vino deja de ser solo una historia individual para convertirse en una historia compartida.
Se trata de una cooperativa que agrupa a numerosos viticultores de la isla que tiene un claro objetivo: “proteger el viñedo tradicional, dar estabilidad a sus pequeños productores y asegurar la continuidad de una viticultura que en un entorno tan extremo difícilmente podría sostenerse en solitario”.
Su espectacular terraza sobre la Caldera parece suspendida sobre el mar Egeo. Aquí catamos sus diferentes estilos de vinos guiados por Katerina Filippou, Marketing Manager de la bodega, y que vuelve a girar en torno a la gran protagonista de la isla: la Assyrtiko.
Una variedad capaz de desafiar el calor extremo manteniendo una acidez vibrante, una tensión única y una expresión absolutamente ligada a este terroir volcánico.
A través de ella descubrimos diferentes estilos que reflejan la riqueza de Santorini:
Assyrtiko: vinos blancos secos, directos, minerales y profundamente salinos.
Nykteri: vinos más estructurados, elaborados tradicionalmente con uvas de vendimia tardía y con un envejecimiento mínimo de 3 meses en barrica que les aporta complejidad y profundidad.
Vinsanto: vinos dulces históricos elaborados a partir de uvas pasificadas al sol y que concentran la esencia más intensa y ancestral de la isla.
Finalmente, si en Domaine Sigalas descubríamos la esencia familiar y en Santo Wines entendíamos la fuerza de lo colectivo, para comprender realmente Santorini hay que mirar hacia atrás porque en esta isla el vino no se explica sin su historia.
Y es precisamente eso lo que encontramos en Koutsogiannopoulos Wine Museum, un lugar único excavado a más de 8 metros bajo tierra donde un laberinto de túneles de unos 300 metros nos sumerge en la memoria vitivinícola de la isla.
A medida que avanzas por sus galerías se reconstruye la vida del viticultor desde el siglo XVII hasta nuestros días mostrando cómo, generación tras generación, el hombre ha sabido adaptarse a un entorno hostil para seguir elaborando vino.
Herramientas, escenas y sonidos te envuelven para comprender que aquí nada ha sido fácil y cada cepa trenzada o "kouloura", cada racimo protegido y cada vendimia es el resultado de siglos de observación, esfuerzo y conocimiento transmitido de padres a hijos.
Finalizada la visita y junto a miembros de la familia Koutsogiannopoulos, actualmente en manos de la cuarta generación, catamos sus vinos aromáticos e intensos debido al estrés hídrico constante que sufre la cepa debido a la escasa lluvia recibida durante el ciclo vegetativo. La planta sobrevive gracias a la humedad del mar que se condensa por la noche en forma de rocío concentrando al máximo la uva
Desde aquí agradezco a todas las personas que me han abierto las puertas de sus bodegas y que me han transmitido con tanta pasión el legado vitícola de esta isla y, mientras levanto la copa, solo puedo pensar en una cosa …Volver!!!
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