Publicado el 13 de Septiembre de 2016


Pablo, el responsable de los viñedos, me muestra la finca y observo el gran trabajo que se realiza en la finca. Utilizan el riego por goteo para dotar al terreno de humedad y aporte de minerales.
Sorprende sobre todo la viña de uva caíño blanco por el tipo de planta y el terreno tan escarpado en el que se encuentra. Al ser una uva tan delicada, el cuidado diario, la poda y la vendimia debe ser realizado por personal muy especializado, unos llevan a cabo la labor y otros van controlando que se realice de la forma más apropiada. La poda y la vendimia se realizan manualmente, pese al difícil terreno.

Ana Oliveira, enóloga de la bodega, me explica la elaboración tan cuidadosa que llevan a cabo con sus vinos: cada tipo de uva se vendimia y fermenta por separado y en el momento óptimo de cada una de ellas. Una vez que se han despalillado, realizan en los depositos especiales la maceración en frio del mosto y sus hollejos durante un tiempo entre 3 y 6 horas, dependiendo del tipo de uva.
Para la fermentacion, utilizan sus propias levaduras patentadas y seleccionadas de su propio viñedo, con esto consiguen que su vino siempre tenga la misma calidad en todas las añadas.
Terras Gauda es de las pocas bodegas que elabora albariño en barrica con su vino Terras Gauda Etiqueta Negra, que tiene el 70% albariño y el resto loureiro y caíño blanco. Han conseguido un vino con un carácter muy frutal y toques ahumados procedentes de la madera.

En su laboratorio de I+D+i tienen identificado los clones que mejor se adaptan a las características tanto climatológicas como agronómicas de la zona. Con estos clones, la bodega selecciona los mejores injertos para cada zona de la finca.

Sus vinos:
Abadia de San Campio: intensos aromas a pera, fruta blanca y leves cítricos.
Terras Gauda: sabor afrutado junto a su fresca acidez ofrece un intenso final.
Terras Gauda Etiqueta Negra: se aprecia su fermentación en barrica dando sensaciones de fruta madura y tostados.
Y especial mención a Terras Gauda La Mar. Se notan las particularidades de la uva caíño blanco donde despliega un abanico de sabores en los que sobresalen los tropicales.

Como curiosidad, en la finca se cultiva el fruto mirabel. Es un fruto parecido a la ciruela y autóctono de la zona O Rosal, único sitio donde se cultiva en España. Se recolecta a principios de julio y es un fruto tan delicado y de tan corta vida que su producción se dedica a conserva.

Muchas gracias a Terras Gauda por su amable acogida y en especial a Pablo y Ana, grandes profesionales de la bodega, por su atención y sus acertadas explicaciones. Una bodega que merece ser visitada no solo por su viñedo sino también por el entorno en el que se encuentra y los vinos que elabora.

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