Un paseo por la Toscana a través de sus vinos


Publicado el 04 de Noviembre de 2019


Un paseo por la Toscana a través de sus vinos

Un paseo por la Toscana a través de sus vinos y su maravilloso paisaje salpicado de pueblos medievales entre viñedos, olivos y caminos de cipreses.

 

UN PASEO POR LA TOSCANA

ITALIA

 

En este post os quiero mostrar el recorrido que realicé por la Toscana, una de las zonas vitivinícolas más famosas del mundo no solo por sus vinos y su paisaje sino también por su legado histórico.

Un paseo que comenzó antes de sumergirnos en la Toscana en Módena, la cuna del auténtico Aceto o Vinagre Balsámico Tradicional de Modena DOP. El oro líquido negro italiano de producción muy limitada nacido y elaborado únicamente en la provincia de Módena con un riguroso proceso artesanal.

Para ello visitamos la Acetaia Giuseppe Giusti, una de las más antiguas de Módena fundada por la familia Giusti hace más de 400 años.

 

 

Una vendimia tardía de las variedades Trebbiano y Lambrusco y la cocción de su mosto (no el vino) en calderas abiertas a más de 80 grados, será el inicio de este maravilloso elixir.

Un elixir que posteriormente pasará a viejas botas o toneles de roble donde comenzará su envejecimiento en desvanes en los que sufrirá bruscos cambios de temperatura del invierno al verano menguando su mosto.

Con el paso de los años comenzará su trasvase a barricas o toneles de castaño, cerezo, fresno y morera, cada vez de menor tamaño, por el sistema de Solera y Criaderas como los vinos de Jerez y siempre sin sobrepasar el 50% del volumen de los toneles para facilitar la evaporación. Un lento envejecimiento como mínimo de 12 años para los aceto refinados y de 25 años para los extra vecchio o extra viejo.

 

 

Un producto que será exclusivamente envasado en un diseño de botella inconfundible ideado por el italiano Giorgio Giugiaro de forma esférica y base rectangular de vidrio macizo y una capacidad comprendida entre 10 cl. y 40 cl. Unicamente si el aceto lleva este envase será el auténtico Aceto Balsámico Tradicional de Módena DOP.

 

 

Una vez conocida la elaboración del Aceto nos vamos a adentrar entre viñedos, olivos y cipreses en la Toscana. Una de las zonas vitivinícolas más famosas del mundo dividida en tres áreas principales: la zona norte denominada Chianti Classico donde elaboran sus afamados Chianti, la zona de Montalcino con sus Brunello di Montalcino, quizás los vinos más prestigiosos de Italia, y por último Montepulciano y sus Vino Nobile di Montepulciano todos ellos elaborados principalmente con la variedad tinta Sangiovese.

La Sangiovese es la variedad reina de la Toscana y con ella se elaboran desde los Chianti más económicos a los Brunello más prestigiosos que envejecen en grandes toneles de roble de Eslavonia (Croacia) para conseguir que su oxidación se ralentice.

 

 

Iniciamos nuestra aventura toscana por el Chianti Classico, el corazón del viñedo toscano, entre las colinas de Florencia a Siena y donde se elabora el vino italiano más famoso de Italia: el Chianti, un vino que es muy habitual distribuirlo en damajuanas.

Normalmente son vinos jóvenes, frescos y suaves, aunque también podemos encontrar unos maravillosos Chianti envejecidos en barrica, caracterizados por su sabor intenso y notas de fruta roja con un particular aroma de violetas.

 

 

Un vino toscano inconfundible por su sello con un Gallo Negro que tiene una curiosa historia. En la Edad Media, una disputa territorial entre las ciudades de Siena y Florencia les llevó a organizar una carrera que comenzaría al amanecer con el canto del gallo. En dicha carrera, un jinete de cada localidad partiría cabalgando desde cada una de ellas y el punto donde se cruzasen delimitaría sus fronteras.

Los Sieneses escogieron un Gallo Blanco gordo y bien alimentado y los Florentinos un Gallo Negro flaco y desnutrido que, por obvias razones, el hambre le hizo cantar esa mañana antes del amanecer consiguiendo para los Florentinos más territorio.

 

 

Comenzamos nuestro recorrido por la capital de La Toscana: Florencia, cuna del renacimiento italiano. Una luminosa ciudad donde el arte se encuentra en su máximo esplendor.

Visitar la Piazza del Duomo con la catedral Santa Maria del Fiore y su célebre cúpula, el Palazzo Vecchio que preside la Piazza della Signora, el Ponte Vecchio sobre el río Arno, uno de los puentes más conocidos del mundo con joyerías a ambos lados, la Galería de la Accademia que atesora el David de Miguel Angel, una de las esculturas más impresionantes …. todo un lujo para los sentidos perderse entre sus calles e ir descubriendo las maravillas que esconde cada plaza y cada rincón.

 

 

Una vez empapados y maravillados de “la Ciudad del Arte” nos disponemos a recorrer el Chianti Classico entre serpenteantes carreteras bordeadas de viñedos y estrechos caminos de cipreses que nos introducen en el vino toscano y su larga historia.

Un camino salpicado de pueblos medievales que ensalzan todavía más un paisaje que envuelve e hipnotiza y del que no quieres desprenderte.

 

 

Visitamos Greve in Chianti, una hermosa localidad rodeada de onduladas colinas de viñedos donde el vino es el elemento primordial en su historia y desde el que divisamos a pocos metros Montefioralle, una diminuta aldea fortificada situada en una colina donde es una auténtica gozada pasear por sus estrechas calles con pintorescas casas y desde su Castillo, que se remonta al año 931, contemplar el paisaje toscano.

 

 

Llegamos a Panzano in Chianti entre paisajes de suaves colinas, viñedos centenarios, olivos y coquetos pueblos medievales. Una pequeña ciudadela con orígenes etruscos y romanos dominada por un castillo desde el que se divisa nuevamente el paisaje toscano. Un lugar en el que parece que el tiempo se ha detenido como corrobora La Antica Macelleria Cecchini, una de las carnicerías más antiguas de la Toscana que lleva abierta ininterrumpidamente desde 1806 y en la que también podemos disfrutar de sus carnes a la parrilla como el típico bistec a la florentina y siempre acompañadas de su Chianti.

 

 

Recorriendo sus calles visitamos la Accademia del Boun Gusto. Una enoteca donde Stefano Salvadori da a conocer los distintos vinos que se elaboran en la Toscana y en la que pudimos catar más de 20 diferentes.

 

 

En nuestro viaje intercalamos pintorescos pueblos con bodegas con siglos de historia como Antinori una bodega familiar de arquitectura muy vanguardista y reciente construcción pero dedicada a la producción de vino desde hace más de seiscientos años. Una gigantesca construcción con viñedos en el tejado que envuelven la también colosal escalera de caracol central te mimetizan con el mar de viñas que la rodean. Un maravilloso lugar donde catar y descubrir la elaboración del Chianti y el Vin Santo, su Vino de Santo dulce elaborado con uvas pasificadas.

 

 

Y de la sofisticación de Antinori a la tradición de bodegas como Vignamaggio, una histórica finca vitivinícola toscana que produce vino desde 1404 rodeada de extensos viñedos y preciosos jardines. Situada sobre las colinas del Chianti Classico donde nace el río Greve, rodeada de un paisaje de campiña con bosques y viñedos, su largo camino de cipreses te guía al lugar donde se atribuye que nació la modelo de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci.

Seguimos por bodegas tradicionales como Castello di Meleto ubicada en un impresionante castillo almenado con fortificaciones del siglo XV rodeada de más de 160 hectáreas de viñedos con los que elaboran sus vinos.  

 

 

Bodega Badia a Coltibuono, ubicada en una vieja y maravillosa abadía donde los monjes benedictinos cultivaban la tierra hace más de 1.000 años. Actualmente la familia Stucchi lleva más de seis generaciones dedicada a la agricultura orgánica elaborando sus vinos y aceites ecológicos. Una sinuosa carretera te dirige a este pedacito de historia donde elaboran sus Chianti.

 

 

Distintos lugares y edificaciones con siglos de historia para descubrir los diferentes Chianti. Una zona vitivinícola que terminamos de recorrer visitando Siena, otra de las ciudades medievales que salpican la Toscana. Un lugar que invita a perderse sin rumbo por sus calles y descubrir su arte. La Catedral de Santa María de la Asunción, declarada Patrimonio de la Humanidad y considerada una de las iglesias más bonitas del mundo y, por supuesto, la Piazza del Campo, una plaza en forma de abanico de fama mundial por la celebración de la carrera de caballos del Palio, una fiesta de origen medieval.

 

 

Y del Chianti Classico nos trasladamos a Montalcino y sus vinos Brunello di Montalcino, muy prestigiosos y considerados los mejores de Italia. Vinos de pequeñas producciones, largas crianzas y precio más elevado elaborados exclusivamente en el terruño de Montalcino con la variedad Sangiovese.

Los Brunello nacieron a finales del siglo XIX tras la clonación de la Sangiovese por un grupo de agricultores de la zona y que dio paso a su particular Sangiovese Grosso, una variedad que permite un largo envejecimiento de hasta 30 años y que va mejorando con el paso de los años. El Brunello es un vino con cuerpo, sabor intenso y larguísimo potencial de guarda que no se puede comercializar antes de cuatro años desde su producción debiendo permanecer al menos dos años en barrica.  

 

 

Para catarlos nos dirigimos a su cuna: Montalcino, una antigua aldea etrusco-romana rodeada de murallas y bordeada por una fortaleza del siglo XIV que posee cinco magníficos torreones.

Antes de adentrarnos en sus rincones y sus callejuelas donde nos toparemos con numerosas cantinas históricas para catar los vinos de la región, hay que asomarse a sus murallas para observar desde allí el Valle D'Orcia que nos muestra las colinas cubiertas por campos de cereales, bosques, extensos viñedos y olivares que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

 

 

Entre callejuelas empedradas con siglos de historia disfrutamos de sus Brunello. Vinos de elevadísima calidad debido a una exigente elaboración, muy aromáticos donde la fruta roja algo compotada, las notas florales y plantas silvestres con algún toque de ahumados y vainillas por su crianza en toneles hacen las delicias de cualquier paladar.

 

 

Por último nos dirigimos a descubrir la región vitivinícola de Montepulciano donde se elaboran los Nobile di Montepulciano o “vino noble”, el vino de la antigua realeza italiana.

Un vino fresco y sabroso sin llegar a saturar que sigue protagonizando la variedad Sangiovese con una proporción mínima del 70% y un envejecimiento a partir de dos años en el que destacan sus aromas a fruta negra especiada, toques de regaliz y pinceladas minerales quizás debido al origen volcánico de sus suelos.

 

 

Pasear por las calles de Montepulciano es retrotraerte al pasado histórico de los siglos XIV y XV con una fortaleza que envuelve palacios y suntuosas residencias de las familias nobles de antaño. Unos palacios y villas que atesoran en su interior galerías excavadas en la roca donde elaboraban sus vinos y que hoy en día se utilizan además como lugar de cata. Todo un placer adentrarte en estas antiguas bodegas!!!

 

 

Y con esto termino mi paseo por la Toscana. Pero la Toscana es mucho más ... sus vinos blancos de la variedad Vernaccia elaborados en San Gimignano, otro de los pueblos medievales rodeado por 13 altas torres, pueblos termales como Bagno Vignoni donde la localidad gira alrededor del su lago termal central, Bagni San Filippo y sus termas con cascadas naturales, maravillosas bodegas, estupendas enotecas …

Desde aquí os animo a perderos por sus caminos e ir descubriendo en cada curva y en cada senda lo que nos va mostrando el paisaje. Siempre os sorprenderá y os enamorará !!!!

 

 

 

 





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