Bodega Pago Carraovejas


Publicado el 07 de Octubre de 2019


Bodega Pago Carraovejas

Pago Carraovejas. Lo que comenzó en un pequeño viñedo del camino de ovejas frente al Castillo de Peñafiel de apenas nueve hectáreas, se ha convertido en una de las bodegas más emblemáticas de España.

 

BODEGA PAGO CARRAOVEJAS

PEÑAFIEL (VALLADOLID)

 

Bodega Pago Carraovejas, situado en una de las localidades más prestigiosas de la Ribera del Duero, Peñafiel y frente a su Castillo. Un proyecto que comenzó su gestación en el año 1971 cuando Jose María Ruiz representó a España en el Primer Concurso Mundial de Sumilleres celebrado en Milán.

 

 

Esta experiencia y su carácter emprendedor le llevó a idear su sueño: crear su propio restaurante en Segovia. Un lugar donde la buena gastronomía segoviana estuviese acompañada de un vino “de la casa” de calidad y embotellado, ya que en aquellos tiempos los restaurantes castellanos servían el vino a granel en jarras de barro. Así nació su Restaurante Jose María, cercano a la Plaza Mayor de Segovia, en el que el cochinillo segoviano propio, plato estrella de la casa, se quiso acompañar de un gran vino que estuviese a la altura.

 

 

Este gran vino tuvo su inicio en 1987 cuando, junto con un grupo de segovianos amantes del vino, adquirieron nueve hectáreas de viñedo frente al Castillo de Peñafiel. Unos viñedos seleccionados por su terruño, clima, orientación y situación geográfica cuando Ribera del Duero era todavía una gran desconocida. Un viñedo que fueron ampliando hasta llegar a las 25 hectáreas con las que en 1991 elaborarían un vino innovador en Ribera del Duero añadiendo un 25% de Cabernet Sauvignon al Tinto Fino, la variedad única de los vinos hasta entonces en aquella zona.

 

 

Con Pedro Ruiz Aragoneses, hijo de Jose María y actual director de la bodega, y David Villafruela, director de comunicación, comenzamos a descubrir Pago de Carraovejas, su historia, entorno y elaboración de sus vinos.

Pedro, psicólogo de profesión y diplomado en Gestión Empresarial, se puso al cargo de la bodega en el año 2007 y a partir de entonces su visión empresarial aportó a la bodega un carácter innovador que la ha llevado a ser Bodega de Éxito del Instituto de Empresa en los años 2010 y 2017.

 

 

Comenzamos nuestro recorrido en Cantero, la pequeña viña donde se inició la historia de la bodega y del que Jose María, su padre, se enamoró. El monolito en el que están grabadas las palabras de Jose María: “Que las laderas fueran generosas, como decían los más ancianos de la villa, era ya una promesa de cosechas y añadas, pero el camino tenía algo más ...” es todo un homenaje a sus inicios.

 

 

Seguimos nuestra ruta entre las más de 220 hectáreas de viñedo, de las que 160 de ellas se encuentran en producción, de Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot llegando a una de sus viñas más preciadas: El Anejón. Un viñedo de Cabernet Sauvignon protegido por un espeso pinar frente al Castillo de Peñafiel plantado en terrazas por la gran inclinación del terreno y que representó la primera plantación en terrazas que se construyó en Ribera del Duero. Con estas cepas crean uno de sus vinos de Parcela que, como ellos mismos dicen, es un vino encontrado ya que plantaron esta viña en 2005 y al catar sus uvas notaron que la calidad era excelente y excepcional. Así nació El Anejón, un vino aterciopelado y sabroso de intensos aromas frescos a fruta roja, toques lácticos y minerales con pinceladas de caramelo.

 

 

Sus viñedos rodeados de encinas y con diversidad de suelos se controlan mediante vuelos de dron y estudios constantes de la masa foliar de las plantas para entender las necesidades de cada zona y parcela y aportar únicamente lo que cada cepa necesite.

Un exhaustivo estudio de los insectos les han llevado a crear “hoteles de insectos” que, colocados estratégicamente entre las viñas, fomentan la aparición de especies propicias para el viñedo que se encarguen de crear un equilibrio natural.

 

 

Llegamos a la viña que crea su vino de Parcela Cuesta de las Liebres. Un viñedo de gran inclinación que bordea la bodega rodeado de pinares y encinas desde donde podemos observar las buitreras que sirven de refugio a las distintas rapaces que allí habitan como el águila cuya imagen representa el logotipo de su nuevo proyecto “Alma Carraovejas”. 

Con sus cepas elaboran Cuesta de las Liebres, un vino intenso y sedoso de aromas a fruta negra madura con notas ahumadas y tostadas ... una maravilla para los sentidos !!!

 

 

Visitamos una pequeña parcela de apenas media hectárea que han adquirido recientemente con almendros milenarios. En ella han creado distintos “hoteles de insectos” y pretenden tener sus propias colmenas que proporcionarán miel y que, junto con la huerta de vegetales y hortalizas ecológicas que actualmente dispone la bodega, servirán para abastecer con productos naturales a su restaurante Ambivium para llevar la esencia más natural al plato.

 

 

Por último visitamos Espantalobos, una zona muy boscosa frente a la bodega cuya orientación norte aporta frescura y acidez. La plantación de tres clones distintos de Tempranillo en ecológico, servirán para estudiar la evolución y el comportamiento de las cepas en esta nueva orientación y el contrapunto o aporte que pueden dar a alguno de sus vinos.  

 

 

Una vez visitado el entorno nos dirigimos a la bodega, el edificio funcional para trabajar por gravedad creado por el arquitecto Fernando Zaparaín. Una arquitectura de líneas rectas creada con hormigón imitando el color del vino, cristal en homenaje al vidrio de las botellas y con suelos de madera como guiño a la crianza en barrica. En su exterior, una gran cantidad de piedras de pizarra traídas de Nieva, la localidad segoviana donde se encuentra su bodega Ossian, complementan esta construcción perfectamente integrada con el paisaje.

 

 

Un Mirador en la loma de la montaña nos permite observar la impresionante estampa de sus viñedos frente al Castillo de Peñafiel … una postal magnífica!!!

 

 

Su nueva línea de vinos son catalogados como Vinos de Finca porque, como ellos mismos dicen, buscan la excelencia en el vino expresándolo en la copa sin necesidad de clasificaciones de tiempos de crianza.

Vamos recorriendo el interior de la bodega observando la alta tecnología que aquí se encuentra al servicio de la naturalidad y el respeto por el entorno en sus vinos. Esto les ha llevado a seleccionar y elegir su propia cepa de levaduras y bacterias lácticas procedentes de la Finca para que su “uva de Carraovejas” sea singular y plasme su terruño más auténtico.

 

 

En grandes tinas de roble realizan la fermentación alcohólica de sus vinos de alta gama Cuesta de las Liebres y Anejón.

Me llama la atención un enorme huevo de madera donde envejece una pequeña producción de Cuesta de las Liebres. Un depósito del que solo existen tres en el mundo y por el que se irá apreciando como evoluciona el vino en este prototipo de estructura.

 

 

Terminamos la visita en la Sala Escultural, una sala diseñada para que su situación en los laterales de la montaña y la arquitectura de sus techos aporte luminosidad natural indirecta sin llegar a tocar el mar de barricas donde envejecen sus vinos.

 

 

Una vez visitada la bodega nos trasladamos a Ambivium, su restaurante inaugurado en 2017 que integra la alta gastronomía con más de 1.300 referencias de vino nacionales e internacionales.

Desde la antesala a Ambivium entre grandes ventanales divisando el magnífico entorno, nos inmiscuimos en esta fusión disfrutando de un Champagne Gosset Gran Reserve Brut y realizando una cata de aceites de Arbequina de diferentes zonas de origen para limpiar el paladar … la experiencia no podía empezar mejor !!!  

 

 

Continuando con la experiencia nos sumergimos en un viaje gastronómico que fusiona armonías, lugares y culturas y nos transporta a toda una aventura escenificada en el plato a través de las distintas etapas de la elaboración del vino de la mano del prestigioso sumiller Guillermo Cruz.

 

 

Un viaje que comienza donde nace todo: en el Terruño. Un Terruño como concepto donde el consomé de verduras cítrico, el hummus de alubia roja, la berenjena asada y el buñuelo de lechazo nos invitaron a disfrutar de los productos km0 que la naturaleza nos ofrece acompañados por un Hofberg Rieslig Trocken GG2013 de Alemania.

Una fusión de culturas y paises que los caviares de mar junto con los Sakes de la zona Norte y Sur hicieron un guiño a la cultura japonesa.

Más tarde el homenaje a la Floración nos transportó a Andalucía entre platos elaborados de alcachofa, yema de huevo y caviar de la viña con sus Manzanillas de Sanlúcar y Finos de Jerez. Unos garbanzos y guisantes con bacalao nos guiaron a Francia a través de su Silex 2015.

La Vendimia representada en una fiambrera con un taco a elaborar y el arroz de trigo con crujiente de puerros nos condujeron a Segovia y a sus vinos ecológicos Ossian de cepas prefiloxéricas de Verdejo segoviano.

 

 

La Fermentación reflejada en un cóctel fermentativo dio paso a la Crianza en Barrica realizando un regreso al paleolítico cuando las comidas se elaboraban con brasas. Y por ello, que mejor que una lubina braseada acompañada de un Rioja Campo Viejo de 1964 y el tartar macerado con trufa asociado a distintas añadas del vino Gaja Barbaresco, el máximo exponente del Piamonte … el paisaje de La Toscana en el plato y la copa!!!

La Crianza en Botella recreó el terruño de Carraovejas con un conejo con semillas del Amazonas y maridado con Cuesta de Las Liebres, su vino más exclusivo.  

 

 

Para el Descorche, momento auge del proceso, un auténtico panal de miel fue llevado a la mesa para disfrutar de esta maravilla natural con el vino francés Chateau d'Yquem … un tesoro de joyas sólidas y líquidas !!!

 

 

Un viaje que concluyó con El Disfrute en la Mesa a base de frutas y una variedad de elaborados postres conducidos por Bernkasteler Lay de Riesling alemán, Oloroso Dulce y PX de Jerez ... vinos con historia para finalizar una velada mágica!!!

 

 

Desde aquí agradecer a Pedro Ruiz, Guillermo Cruz y David Villafruela el hacerme partícipe de la experiencia Pago de Carraovejas y darles mi sincera enhorabuena por su nuevo proyecto “Alma Carraovejas” que unifica las diversas bodegas adquiridas con el objetivo de poner en valor zonas vitivinícolas singulares españolas.

Os animo a vivir una experiencia que perdura en el recuerdo !!!

 

 





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