Publicado el 03 de Octubre de 2017
Castilla y León está formada por una meseta con ligera inclinación Este-Oeste, rodeada de sistemas montañosos: al Norte, la Cordillera Cantábrica; al Noreste, el Sistema Ibérico; al Sur, el Sistema Central y al Noroeste, los Montes de León. Esta configuración geográfica le otorga un cierto aislamiento interior marcado por la altitud y la protección de los sistemas montañosos.
Existe un gran contraste entre todas las comarcas, incluso entre las contiguas: en apenas 60 km, desde Peñafiel (Ribera del Duero) hasta Rueda o Toro el salto enológico es extraordinario, sin que existan accidentes orográficos intermedios y de cierta importancia.
El material de partida de los suelos procede del relleno de cada una de las cuencas y, por lo tanto, su naturaleza está relacionada con el área fuente por lo que muestran una gran diversidad.
En consecuencia el suelo es enormemente variado. El clima es determinante en la región y muy diverso, sobre todo por la variabilidad de los elementos, y frecuentemente limita la producción, especialmente por el régimen de heladas primaverales.
La originalidad y la calidad de los vinos dependen en cada caso de la fusión de estos factores naturales con las variedades empleadas, diferentes en cada caso.
Suscríbete a nuestro boletín y mantente informado de todas las últimas noticias del Sector del Vino.
Copyright © Cata del Vino | Política de Privacidad | Condiciones de Uso