Sevilla y el Bajo Guadalquivir


Publicado el 22 de Abril de 2019


Sevilla y el Bajo Guadalquivir

Sevilla y el Bajo Guadalquivir. Zona de marismas y viñedos de río y de mar por la cercanía del Guadalquivir y la salinidad que le aportan las brisas atlánticas.

DE BODEGAS POR EL BAJO GUADALQUIVIR

SEVILLA

 

Sevilla no sólo tiene un color especial que se palpa en su luz, su paisaje y su arte sino que sus vinos y destilados también respiran un color diferente y personal. 

Una tierra con una larga historia vitivinícola que comienza en el siglo III a.C. como demuestran los distintos restos arqueológicos de lagares que allí se han descubierto.

Las tres zonas vitivinícolas que comprenden la comarca aportan matices totalmente diferentes a los vinos plasmando en la copa el terroir donde han nacido. Desde la salinidad de los viñedos cercanos a las marismas del Bajo Guadalquivir, la mineralidad de los que se encuentran en suelos pizarrosos entre encinas, alcornoques y monte bajo en la Sierra Norte y la potencia aromática de los situados en el Aljarafe sevillano entre olivares, plantas silvestres y árboles frutales ... unos vinos que muestran la autenticidad y diversidad de Sevilla !!!

 

    

 

En esta primera parte os quiero mostrar algunas de las bodegas que se encuentran en el Bajo Guadalquivir. En próximos post os comentaré las otras dos zonas.

El Bajo Guadalquivir es tierra de marismas y viñedos de río y de mar por la cercanía del río y la salinidad que le aportan las brisas marinas.

Para ello nos desplazamos al sur de la provincia, donde el eje central es el Guadalquivir que riega los extensos cultivos de regadío y arrozales.

 

 

Nuestra primera visita se inicia en Bodegas González Palacios. Una bodega familiar fundada en 1960 cuyos viñedos ocupan las lomas de albariza cercanas a las marismas.

Una ubicación donde las brisas atlánticas impregnan de yodo y transfieren una salinidad muy particular a las cepas.

 

 

Con Félix González, actual generacion al frente de la bodega, recorremos parte de sus viñedos de Palomino, Moscatel, Sauvignon Blanc, Syrah, Petit Verdot y Tempranillo.

González Palacios es la única bodega de la D.O. Vinos de Calidad de Lebrija, única también Denominación de Origen de Sevilla.

Desde su viñedo de Palomino podemos divisar el pueblo de Lebrija, los restos de la muralla árabe y el antiguo castillo ... la imagen es magnífica !!!

 

 

Nos introducimos en la bodega donde sus antiguas botas se encargan de envejecer sus vinos con el sistema de Solera y Criaderas en suelos de arena de albero.

Aquí pudimos catar distintas botas de crianza bajo velo de flor y saborear el mismo velo además de probar sus vinos más personales Flor de Lebrija Frasquito Original y Frasquito Reserva. Unos vinos de crianza biológica que la singularidad del terreno los hacen únicos con características muy especiales.

También catamos el vino viejo Lebrija Old 1986 envejecido durante más de 30 años en botas centenarias con características similares a un Palo Cortado que le convierte en toda una joya enológica, Solo Palomino de crianza biológica sin alcohol añadido retomando la antigua elaboración y Overo Tinto Crianza, un coupage de uvas seleccionadas de Syrah y Tempranillo.

 

 

Nos despedimos de la bodega agradeciendo a Félix González su acogida y la visita por esos viñedos que debido al lugar donde se encuentran entre cercanas marismas y tierra de albariza obtienen unos vinos con características únicas.

Una familia bodeguera que, como ellos mismos dicen, les conmueve el olfato, el gusto y el alma de sus vinos. Grande La Flor de Lebrija !!!

 

 

Seguidamente nos dirigimos a Lebrija, un pueblo de origen mitológico donde, según cuenta la leyenda, el Dios Baco inició su fundación cerca de la ribera del Océano Atlántico.

En pleno casco histórico de la ciudad se encuentra Bodegas Halcón. Recorriendo las estrechas calles que encierran tesoros arquitectónicos entre casas señoriales y edificios religiosos, nos topamos con una antigua casa de labor de principios del siglo XVIII donde se encuentra la bodega.

Su patio principal entre naranjos, limoneros, jazmines y aromas de azahar nos anticipa que vamos a sumergirnos en la Andalucía tradicional ... todo luz y color.

 

 

El patio es el eje central sobre el que gira esta antigua casa de labor conservada exactamente igual que en sus comienzos hace más de tres siglos.

 

 

Una vieja almazara adornada actualmente por viejas botas centenarias que rezuman historia, la antigua vinagrera donde elaboran el vinagre, caballerizas que servían de refugio al ganado y la terraza donde podemos contemplar el pueblo y divisar la torre de la Iglesia Nuestra Señora de la Oliva, invitan a dejarte seducir relajadamente por el ambiente y la personalidad lebrijana.

 

 

Nuestro viaje al pasado termina en la Sacristía entre arena de albero y cortinas de esparto donde vamos a catar sus vinos directamente desde las viejas botas con la venencia.

Unos vinos que están elaborados principalmente con Palomino y algo de Pedro Ximénez.

 

 

Desde las viejas botas catamos varias de las joyas enológicas que atesora la bodega. El vino de licor, considerado como el mejor vino de licor de la provincia de Sevilla y su Oloroso Abocado envejecido en botas centenarias que todavía conservan los antiguos candados que les ponían para su transporte.

 

 

También pudimos catar sus vinos elaborados con Palomino: su fino El Marqués, los vinos de licor La Giraldilla, Zamarrita y Bigotillo y el vino dulce de licor Conchita.

Con la variedad Pedro Ximénez elaboran TraslaIglesia, un Oloroso elaborado con uvas pasificadas mediante "asoleo" ... unos vinos tanto de Palomino como de Pedro Ximénez para disfrutar entre esos muros ancestrales.

Agradecer a Margarita Halcón, encargada de guiarnos por este viaje al pasado, su hospitalidad. Mi felicitación por seguir conservando esta bodega que respira historia y la transmite a través de sus vinos.

Os animo a perderos por este legado heredado de la tradición lebrijana.

 

    

 

Una vez adentrados en el terruño de los vinos sevillanos del Bajo Guadalquivir y tras recorrer algunas de las bodegas que lo integran, hemos tenido también la oportunidad de acompañarlos con la gastronomía elaborada con el producto local.

 

 

Un viaje también gastronómico que nos brindaron dos de los restaurantes más afamados por la calidad de su gastronomía: ISPAL y MANOLO MAYO.

Dos formas diferentes de elaborar la cocina sevillana pero con el mismo objetivo: convertir el auténtico producto sevillano en tradicional por convencimiento con su calidad.

ISPAL. Todo un recorrido gastronómico a través de la provincia sevillana llevando su cocina KM0 a la máxima expresión.

Entre traspantojos y delicias sevillanas transcurrió un almuerzo donde todo está pensado e ideado para plasmar Sevilla en el plato. El pan de Alcalá de Guadaira conocido como el pueblo de los panaderos, el aceite de Hacienda Guzmán una olivarera con más de cinco siglos de antigüedad, la lubina de las marismas sevillanas, gazpacho de tomates verdes ecológicos de la zona, cabrito deshuesado de una ganadería del pueblo Corales de Sevilla ... y, como no podía ser de otra forma por las fechas en las que nos encontrábamos, una Torrija como colofón que nos trasladó a la Semana Santa sevillana por sus aromas a incienso.

 

      

 

MANOLO MAYO, un prestigioso restaurante situado en una casa señorial hecha en madera y ladrillo siguiendo la decoración típica sevillana.

Un restaurante fundado en 1963 donde la tercera generación se encarga de seguir conquistando paladares con su cocina tradicional de toques creativos y vanguardistas respetando siempre el producto autóctono.

Una cocina contundente y repleta de recetas caseras como se cocinaba tradicionalmente aportando toques creativos que ensalzan todavía más el arte culinario sevillano.

Desde su sinfonía de tomate en cinco texturas, albóndigas de choco, bacalao a baja temperatura, semifrío de pera con su confitura. Una constante búsqueda de nuevas texturas y sabores pero siempre respetando el producto natural y el clasicismo.

 

      

 

Estos maravillosos productos de cocina tradicional magníficamente emplatados los pudimos acompañar con la amplia gama de vinos de las bodegas visitadas en el día: González Palacios y Bodegas Halcón.

 

 

Así terminó nuestra jornada, con la esencia de los vinos del Bajo Guadalquivir que muestran el terruño del sur fusionada con la gastronomía hispalense.

En el próximo post os contaré mi visita a las bodegas de la Sierra Norte entre encinas, alcornoques y monte bajo ... Sevilla, tierra de contrastes!!!

 

 

 





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