Las tabernas sumerias


Publicado el 29 de Marzo de 2019


Las tabernas sumerias

Os comparto algunos textos de mi nuevo libro "Sobre vinos antiguos & entes egregios". Incluye un texto y dos pinturas de mi autoría. Autor: Guillermo César Gómez

Fue en las tabernas sumerias donde nació la filosofía, allí los mortales empinaban el codo y se tomaban un vino, dejándose transportar por la lúdica plática sobre el enigma de la existencia y sobre el misterio de ocupar los años.

Fue ahí donde nació el pensamiento crítico y no en las aldeas griegas como esgrimen algunos académicos occidentales.


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Estas memorables tabernas sumerias estaban administradas por sabias mujeres, y eran un escenario ideal para la elevación del vino y la reflexión ácrata.


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La Reina Kubaba

Muchas tabernas sumerias se establecían en zonas estratégicas o fronterizas, por eso allí se sabía de grandes encuentros, se escuchaban varias lenguas y con el vino en la copa se filosofaba sobre amores, saberes y milagros.


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En las tabernas sumerias se hablaba del sentido de la vida y del miedo a la muerte, esto se hizo miles de años antes que lo hicieran los griegos en sus misóginos simposios.

Las tabernas sumerias eran también el lugar obligado del amigable tropiezo, del inesperado intercambio, en fin, eran un formidable epicentro.


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El consumo de vinos se compartía mientras se alentaba una danza, o se cantaba con entusiasmo una canción reconocida por todos.

Tenemos ejemplos reveladores como fue el de la reina Kug- Bau, o Kubaba que trabajó como tabernera antes de ser reina y fundar una dinastía.


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Gilgamesh buscando la inmortalidad se depara con la taberna Siduri, y en aquella taberna encuentra la visión lírica de la mujer, que se contrapone a la visión épica y frustrante de Gilgamesh.

En las tabernas sumerias sus clientes eran libres pensadores, leguleyos vendedores y singulares errabundos.


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Un bodegón podía constar de un simple espacio techado con mostrador y estantería. También estaban las que funcionaban como pasajeros albergues, con un segundo piso donde se alojaban a los fatigados viajeros. Allí también tenía lugar el amor prohibido, o el emerger de una nueva relación amorosa.

En estas tabernas un patio central cubierto con un toldo era suficiente para entretenerse, allí se asistía a recitales de bebedores, poetas y cantantes.


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En fin, todo el universo del vino, toda la filosofía, toda la dialéctica nació en una modesta taberna sumeria regenteada por mujeres en una inicial época donde el machismo no se había constituido de modo pétreo.





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