Publicado el 22 de Marzo de 2016
El lugar destinado para la guarda debe tener una temperatura constante entre los 12 y 16°C y ningún tipo de variación abrupta. Así, el vino evolucionará en forma armónica. También hay que tener en cuenta cosas como que el vino es muy sensible a los olores. Debemos procurar un espacio donde no haya elementos que puedan afectar los aromas del vino, tales como combustibles, gas u otros elementos que tengan fuerte fragancia.
Algunos de los detalles más importantes son:
Temperatura: Es importante mantener al vino a una temperatura más o menos constante de alrededor de los 15ºC (puede existir una suave oscilación dentro de los 7°C a los 18°C).
Iluminación del ambiente: Debe ser escasa o inexistente, ya que estropea y envejece los vinos antes de tiempo, mucho más aún si la botella es transparente. Es por ello que los buenos vinos jamás deben estar expuestos a una luz fuerte.
Humedad: Una humedad moderada de nuestra bodega permitirá que el corcho no se reseque ni agriete, ya que si esto ocurre el vino comenzará a escapar hacia afuera de la botella y penetrará aire, lo cual es muy dañino para el vino.
Calidad del corcho: Verificar la calidad del corcho, ya que sólo éste, mantenido en excelentes condiciones podrá contar la verdadera historia del vino contenido en esa botella.
Posición de la botella: Es necesario mantenerlas en posición horizontal de modo que todo el corcho quede en contacto con el vino y éste impida su desecación y por ende la penetración de oxígeno al interior de la botella.
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