Publicado el 11 de Diciembre de 2025
Viña Dammis y su Confidencial: El Verdejo que despierta bajo tierra en Rueda
La Seca (Valladolid)
Hay frases que se quedan resonando en la memoria y una de ellas me acompaña desde hace tiempo dicha por un gran profesional del vino y a la vez buen amigo y dice así: “Cuanto más profundizo en este mundo, más constato que es infinito y siempre queda algo por descubrir”. Pocas veces he sentido esa verdad tan de cerca como hace unas semanas cuando visité la Bodega Viña Dammis que llevaba dos años guardando un secreto bajo tierra.
Sergio y Daniel, dos jóvenes hermanos emprendedores (con cuatro generaciones de viticultores a sus espaldas) me habían llamado días antes con un mensaje imposible de ignorar: “Viri, tienes que venir porque queremos enseñarte algo que jamás se ha hecho con la Verdejo en esta región.”
Y cuando alguien te lanza un desafío como este la curiosidad hace el resto y así puse rumbo a la localidad de La Seca en plena Milla de Oro de Rueda sin imaginar lo que iba a descubrir.
Al llegar me encontré con esa mezcla de orgullo y emoción contenida de quien está a punto de revelar un secreto demasiado grande para seguir guardándolo. Y no era para menos: durante dos años absolutamente nadie, ni siquiera su círculo más íntimo, sabía nada del experimento que estaban a punto de mostrar.
Con esta filosofía de diferenciarse y devolver autenticidad a la Verdejo nació la bodega Viña Dammis cuyo nombre entrelaza las iniciales de sus fundadores y de las personas que más aman. El proyecto nace de una decisión valiente: “romper inercias y apostar por una viticultura ecológica, consciente y honesta donde cada parcela de uva Verdejo se trabaja con sus propias levaduras para expresar su carácter más puro”.
Sin embargo estos dos hermanos querían llegar más lejos y que sus vinos vivieran algo que ningún Verdejo había experimentado antes. Para ello seleccionaron el mosto flor de sus viñas más antiguas y lo envejecieron durante dieciséis meses en barricas de roble francés y a la par buscaron su mejor embalaje: un cristal grueso que aguantara la presión interior, un corcho natural que sobreviviera hasta los 25 años de envejecimiento y un doble lacrado que cerrara sus corchos para que no se humedecieran.
Por último embotellaron 224 botellas y, como si se tratase de un acto ritual, enterraron cada una de ellas a dos metros de profundidad confiando en que solo la tierra y el silencio guiaran su evolución.
Así nació Confidencial, un Verdejo que ha dormido ocho meses bajo tierra protegido por el mismo suelo que vio crecer a generaciones de su familia con un alto porcentaje de humedad y sin ruido ni vibraciones. Este proyecto casi místico ha sido guiado por la propia tierra y por la complicidad de dos hermanos empeñados en crear algo verdaderamente distinto.
El día del desenterramiento los colores ocres y tostados de sus cepas adornaban un paisaje que parecía sacado de una película y, en medio de esa paleta otoñal, comenzaron a rescatar las primeras botellas cubiertas de arena con sus etiquetas marcadas por el paso del tiempo.
Verlas emerger fue como presenciar el rescate de un antiguo tesoro. Y como suele ocurrir con los trabajos artesanales algunas botellas se rompieron en esta manual recogida sin llegar a revelar el secreto que atesoraban.
Ya teníamos ese tesoro enológico en nuestras manos y ahora teníamos que apreciarlo. Por lo tanto nos dirigimos a la bodega familiar subterránea excavada piedra a piedra manualmente por sus antepasados y situada justo bajo la casa donde crecieron Sergio y Daniel. Su inclinada escalera nos introducía en la tradición de esta región donde el vino respira historia desde cada muro.
Observando su antiguo lagar y los arcos que protegen esta bodega Marga, la madre de los hermanos, me contaba cómo ellos crecieron jugando con la azada como otros niños juegan a volar cometas. Y mientras hablaba sosteníamos algunas botellas aún cubiertas de tierra que entrelazaban pasado y futuro.
Cómo me comentan Daniel y Sergio, cada detalle del proyecto fue pensado milimétricamente: corchos naturales preparados para evitar TCA, doble lacrado para resistir un ambiente tan singular y una crianza subterránea que exigía soluciones a medida.
Desde la cueva catamos primero su vino joven que expresa un fiel reflejo de la intensidad varietal de la Verdejo. Después sus elaboraciones con crianza de diferentes añadas nos mostraron su magnífica capacidad de guarda.
Y finalmente llegó Confidencial, sorprendentemente fresco cuya evolución se percibe más internamente que externamente. Un Verdejo distinto que ha sido moldeado por la oscuridad, por el silencio y por el ritmo pausado de la tierra porque cómo ellos lo describen “es un Verdejo que madura sin envejecer” ya que bajo tierra el tiempo corre distinto: sin oxidación, sin ruido y sin prisa.
Estos momentos confirman que el vino sigue siendo un territorio inagotable de descubrimientos y que cuando los sueños se trabajan con respeto, paciencia y una pizca de locura pueden convertirse en vinos capaces de emocionarnos de verdad.
Gracias a los hermanos Sergio y Daniel por permitirme presenciar el momento en el que dedicidieron compartir su secreto.
Enhorabuena por esta fascinante experiencia!!
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