Publicado el 22 de Mayo de 2025
WIN: Rompiendo fronteras con sus Vinos sin Alcohol
VALBUENA DEL DUERO (VALLADOLID)
En un mundo donde cada vez valoramos más las experiencias inclusivas y sostenibles los vinos sin alcohol han dejado de ser una excepción para convertirse en una alternativa real. Se trata no solo de una opción saludable sino de abrir una puerta a quiénes por motivos religiosos, médicos, deportivos o de seguridad no pueden o no quieren consumir alcohol pero quieren brindar, celebrar y compartir momentos especiales con familiares y amigos sin barreras o restricciones…. Así nace la nueva línea SONRÍE para disfrutar del vino con total libertad.
Hace un tiempo tuve la oportunidad de conocer Bodegas WIN y descubrir de primera mano el esfuerzo de investigación y desarrollo que llevaban a cabo en este proyecto. Nuevamente he vuelto a visitarles junto con Beatriz Moro, presidenta de WIN y Consejera del grupo bodeguero familiar Matarromera, pudiendo comprobar que este proyecto vanguardista ha madurado y evolucionado hasta convertirse en una verdadera "revolución enológica" que involucra en el mundo sensorial del vino a todo tipo de público sin necesidad de consumir alcohol.
Como Beatriz me comenta: “la vida hay que celebrarla sin límites y sin fronteras” y ese parece ser el lema no escrito de Bodegas WIN porque ese disfrutar del vino lo realizamos sin renunciar a sus aromas y sabores tradicionales.
Mientras paseamos por el cuidado Jardín de Variedades que rodea las instalaciones, Beatriz me va contando la historia de WIN que nació en el año 2003 de la mano de su padre, Carlos Moro, fundador de Matarromera. Una iniciativa innovadora y visionaria pero a la vez provocadora ya que surgió en el seno de una familia con larga tradición vitivinícola que cuenta con once bodegas repartidas en siete Denominaciones de Origen españolas donde elaboran vinos tradicionales. Apostar por el vino sin alcohol desde esa raíz no solo fue valiente y arriesgado sino también profundamente transgresor.
Nos adentramos en las instalaciones de WIN mientras Beatriz me relata apasionadamente la larga trayectoria de I+D+i (Investigación, Desarrollo e Innovación) que han llevado a cabo durante años. Un proceso de constantes ensayos y mejoras que ha culminado recientemente con la creación de vinos completamente desalcoholizados sin perder el alma y la identidad de su origen.
En nuestro trayecto llegamos a la Sala de Elaboración y ahí descubrimos la más alta tecnología importada de Australia en el año 2010 y que representa una “innovación vinícola” en la que el propio grupo ha patentado sus métodos de elaboración.
En este lugar llegan para su desalcoholización una selección de vinos elaborados en Rueda con su emblemática Verdejo, de Ribera del Duero con su uva reina Tempranillo y de la tierra de Cigales, cuna de sus rosados. El proceso se basa en la técnica de “conos rotatorios” qué, girando rápidamente, separan con precisión el alcohol por una parte y por la otra las moléculas de los compuestos aromáticos. Una vez separados, reincorporan estos últimos al vino logrando así preservar su identidad y su esencia.
Así nace una nueva era y unas vanguardistas líneas de vinos: SONRÍE y WIN. Un concepto joven y fresco que acerca el vino a todo tipo de público inspirado en una filosofía de vida: “Sé tú mismo, vive intensamente y disfruta sin límites”.
Desde los tapones elaborados con fibra de remolacha hasta en las etiquetas de papel reciclado y las ligeras botellas de cristal se refleja un marcado compromiso con la sostenibilidad y el cuidado de nuestro planeta. Además sus prácticas agrícolas y de producción están diseñadas para reducir al máximo el impacto ambiental transformando los restos de poda en energía y utilizando envases reciclables.
Tras conocer su elaboración tuve la oportunidad de catar estas dos líneas de vinos sin alcohol muy distintas entre sí: la línea clásica WIN y la más reciente y juvenil SONRÍE.
La gama WIN ofrece un perfil fiel a la esencia del vino tradicional que reflejan los aromas y sabores de cada variedad. Desde sus espumosos con suaves burbujas que invitan a la celebración hasta sus vinos tranquilos donde la uva Verdejo de Rueda en el Win Blanco y la Tempranillo de Ribera del Duero en el Win Tinto se expresan de una manera fiel a sus raices. Incluso su tinto con crianza en barrica nos muestra la complejidad que aporta al vino el paso por madera. Una línea sin alcohol para un consumidor que no renuncia al sabor del vino de siempre.
En contraste, la línea SONRÍE se expresa de una manera más moderna y atrevida como ya nos anuncian sus desenfadadas etiquetas. Son vinos elaborados y pensados para un público joven o para quienes buscan una opción fresca, divertida y ligera sin perder su sabor.
Desde aquí quiero dar las gracias a Beatriz por darme la oportunidad de descubrir como ambas líneas conviven cada una con su estilo en el mundo del vino sin alcohol. Enhorabuena por esta pequeña revolución que abre la posibilidad de brindar a todos sin excepciones. Y lo más sorprendente es que no solo se han ganado el respeto del consumidor sino también el de los expertos ya que algunos de estos vinos han sido premiados en catas a ciegas, compitiendo con vinos tradicionales, demostrando que la calidad y el disfrute no entienden de grados alcohólicos.
Brindo por un futuro más inclusivo y libre de límites donde el placer de disfrutar de un buen vino únicamente dependa de la calidad y el cariño que se pone en cada copa.
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